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| jueves, 29 de octubre de 2026 |
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Zamora acusa a Massa de frenar la renovación del PJ
El intendente de Tigre denuncia un pacto para frenar la renovación del PJ y no descarta armar su propio partido.
El intendente de Tigre, Julio Zamora, lanzó una acusación directa contra los dos sectores que dominan el peronismo bonaerense: el kirchnerismo y el massismo. Según Zamora, ambos espacios operan en conjunto para impedir que el PJ procese una renovación interna genuina, y el principal perjudicado de ese bloqueo sería el gobernador Axel Kicillof, cuyas posibilidades de proyección política estarían siendo deliberadamente debilitadas. La denuncia instala una grieta nueva dentro del peronismo, no ya entre el PJ y sus adversarios, sino en el corazón mismo del movimiento.
El contexto en que emerge esta declaración no es menor. El peronismo atraviesa una crisis de identidad profunda tras años de derrota electoral y sin un liderazgo unificado que ordene el mapa interno. La figura de Cristina Kirchner mantiene peso simbólico, pero su capacidad operativa está limitada por causas judiciales. Massa, por su parte, conserva una estructura territorial relevante a pesar del desgaste que dejó su candidatura presidencial. En ese vacío, intendentes del conurbano como Zamora buscan ocupar un lugar en el rediseño del espacio.
Lo que Zamora señala como alianza entre kirchnerismo y massismo no es una novedad táctica: ambos sectores han demostrado capacidad de coordinación cuando se trata de neutralizar terceras fuerzas dentro del PJ. Lo novedoso es que esa coordinación ahora apunta, según el intendente de Tigre, contra Kicillof, quien hasta hace poco era visto como el candidato natural de consenso para una renovación ordenada del peronismo bonaerense.
El señalamiento sobre la falta de autocrítica en el PJ es uno de los ejes más relevantes del planteo de Zamora. Sin autocrítica, el peronismo no puede explicarse a sí mismo por qué perdió el gobierno nacional en 2023 ni por qué continúa sin recuperar iniciativa política. Esa autocrítica ausente es también una forma de proteger a los responsables de las derrotas: exactamente los sectores que Zamora identifica como parte del bloqueo.
La mención de competir con un partido propio es la señal más disruptiva de la entrevista. En la cultura política peronista, abandonar el paraguas del PJ equivale a una ruptura grave. Pero también puede leerse como una advertencia táctica: Zamora presiona para que el espacio se abra, bajo la amenaza implícita de fragmentarlo si no lo hace. Es un movimiento de fuerza desde una posición aún relativamente débil en términos de escala electoral.
Para Kicillof, el escenario que describe Zamora representa un problema concreto. Si el kirchnerismo y el massismo efectivamente coordinan para limitar su margen de acción, el gobernador bonaerense enfrenta el riesgo de llegar al ciclo electoral siguiente sin estructura propia consolidada y sin aliados que le garanticen competitividad interna. La provincia de Buenos Aires sigue siendo el territorio decisivo del peronismo, y quien la conduzca políticamente tendrá peso determinante en cualquier coalición nacional.
En términos analíticos, la declaración de Zamora expone una tensión estructural del peronismo actual: la coexistencia de liderazgos territoriales medios con estructuras de poder vertical que no ceden espacio sin negociación. La renovación que Zamora invoca no tiene aún un programa claro ni una conducción visible. Por ahora es más un diagnóstico de crisis que una propuesta política articulada. Pero su aparición pública indica que las tensiones internas del PJ seguirán escalando antes de resolverse.Más noticias de Datapolítica
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