martes, 27 de octubre de 2026
 
 
     
Merlo, Pennisi y Pereyra cantarán en la misa de León XIV

Valentino Merlo, Nahuel Pennisi y Luciano Pereyra fueron elegidos para musicalizar el encuentro de León XIV con los fieles argentinos.

La organización de la visita del Papa León XIV a la Argentina definió la grilla artística que acompañará el encuentro masivo del Sumo Pontífice con los fieles: Valentino Merlo, Nahuel Pennisi y Luciano Pereyra son los encargados de poner música al evento. La elección no es inocente ni meramente estética; refleja una estrategia de la Iglesia Católica local para conectar con públicos amplios y diversos, desde la fe popular hasta el entretenimiento masivo. La selección de estos tres artistas revela una lógica de convocatoria que combina registros distintos. Pereyra es una figura del cuarteto y la música romántica popular con décadas de trayectoria y llegada a sectores rurales y urbanos de clase media. Pennisi, cantautor con una propuesta más intimista y ligada a la música cristiana contemporánea, aporta credibilidad ante el público más comprometido con la fe. Merlo, figura emergente, apunta a capturar al segmento joven. Esta composición artística habla de una Iglesia que ensaya un discurso de inclusión cultural, lejos del repertorio litúrgico tradicional. La apuesta por figuras del mercado discográfico secular implica un corrimiento hacia la espectacularización del rito, tendencia que ya se observó en visitas papales anteriores en otros países de la región. Desde el punto de vista político, la visita de León XIV a la Argentina ocurre en un contexto de relación compleja entre el gobierno nacional y la jerarquía eclesiástica. La Iglesia mantiene su rol histórico como actor de peso en la mediación social, y la presencia papal refuerza ese capital simbólico en un momento en que el tejido social muestra tensiones por la situación económica. La convocatoria masiva que se espera para el evento transforma automáticamente el escenario en un termómetro de adhesiones populares. El oficialismo observa con atención la magnitud del encuentro, consciente de que una movilización exitosa fortalece a la Iglesia como interlocutora legítima ante la ciudadanía, independientemente de cualquier alineamiento político explícito. La elección de artistas populares en lugar de coros u orquestas clásicas también comunica un mensaje hacia adentro de la propia institución eclesiástica: la Iglesia argentina busca actualizar su lenguaje y ampliar su base de interpelación en un país donde la práctica religiosa formal retrocede según todas las mediciones sociológicas disponibles. En definitiva, la grilla musical del evento papal condensa decisiones que van mucho más allá de lo artístico. Define públicos, construye legitimidades y opera como señal hacia actores políticos, sociales y religiosos sobre qué tipo de Iglesia quiere mostrarse ante la Argentina y ante el mundo en esta visita histórica.