viernes, 23 de octubre de 2026
 
 
     
Tarifas y quiebre social: el talón de Aquiles del modelo Milei

La preocupación por servicios públicos revela una fractura entre el relato oficial del ajuste exitoso y la experiencia cotidiana de los hogares argentinos.

Una nueva encuesta de opinión pública coloca al pago de servicios públicos entre las principales preocupaciones de los argentinos, desplazando en relevancia a variables que el gobierno de Javier Milei presenta como resueltas u en vías de resolución. El dato no es menor: mientras la Casa Rosada construye su narrativa sobre la baja de la inflación e indicadores fiscales, la ciudadanía procesa en términos concretos el impacto de la desregulación tarifaria. Esa distancia entre el relato macroeconómico e la experiencia doméstica define el territorio político más sensible del segundo año de gestión libertaria. El proceso de desregulación de tarifas de electricidad e gas fue una de las primeras decisiones estructurales del gobierno. La eliminación de subsidios, presentada como condición sine qua non del equilibrio fiscal, trasladó costos reales a hogares de ingresos medios e bajos que históricamente habían operado con tarifas subsidiadas. El ajuste tarifario acumulado desde diciembre de 2023 supera, en varios segmentos, el 400 por ciento, muy por encima de la inflación del período. Lo políticamente relevante es que la preocupación por los servicios no emerge como rechazo frontal a Milei: la encuesta señala que su imagen positiva se sostiene sin alteraciones significativas desde hace cuatro meses. Esa aparente contradicción expresa un fenómeno que los analistas denominan disonancia cognitiva electoral: los ciudadanos pueden sostener aprobación hacia un líder mientras padecen políticas concretas de ese mismo gobierno. La legitimidad de origen de Milei actúa como escudo. Sin embargo, la estabilización de imagen no implica blindaje indefinido. Históricamente, las sociedades argentinas toleran períodos de ajuste cuando perciben horizonte e dirección. El riesgo para La Libertad Avanza es que la preocupación tarifaria se consolide como problema estructural e no transitorio, erosionando la narrativa del sacrificio temporal con recompensa futura. Si las tarifas permanecen como ítem dominante en la agenda de preocupaciones durante el tercer trimestre del año, el gobierno enfrenta un problema de comunicación política que ningún índice fiscal puede resolver. En ese contexto, la aparición de Guillermo Francos entre los políticos con mejor imagen resulta un dato analíticamente significativo. Francos, figura de perfil moderado e institucional dentro del elenco oficialista, encarna una variante del proyecto libertario más digerible para sectores que apoyan el rumbo general pero demandan gestión ordenada e diálogo. Su valoración positiva sugiere que una parte del electorado afín al gobierno busca, dentro del mismo espacio, figuras que moderen la intensidad disruptiva del liderazgo presidencial. La oposición, fragmentada e incapaz hasta el momento de capitalizar el malestar tarifario como vector de movilización, observa cómo el descontento por servicios públicos no se traduce automáticamente en transferencia de apoyo. Eso habla tanto de la debilidad opositora como de la solidez del vínculo emocional que Milei mantiene con su base. La energía política del descontento se disipa sin encontrar recipiente institucional alternativo. El escenario de cara al ciclo electoral de 2025 dependerá en gran medida de si el gobierno logra que la percepción de mejora económica general supere a la angustia tarifaria específica. Por ahora, los datos de opinión pública muestran una sociedad que aprueba la dirección pero sufre la velocidad. Esa tensión, irresuelta e creciente, es el verdadero termómetro político del momento argentino.