domingo, 8 de noviembre de 2026
 
 
     
Patricia Bullrich impulsa que el abuso infantil no prescriba

La ministra de Seguridad promueve en el Senado eliminar la prescripción para delitos de abuso sexual contra niños.

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad del gobierno de Javier Milei, lleva al Senado un proyecto de ley para que los delitos de abuso sexual infantil no prescriban jamás. La iniciativa apunta a uno de los debates más sensibles del sistema penal argentino: el tiempo que el Estado reconoce como válido para perseguir a quienes abusaron de menores. La movida tiene peso político propio, más allá de su contenido jurídico, porque posiciona a Bullrich como impulsora de una agenda de seguridad con alto consenso social en un momento en que el oficialismo necesita señales de gestión concreta. En Argentina, la prescripción de los delitos sexuales contra menores fue reformada varias veces en las últimas décadas. Las sucesivas modificaciones ampliaron los plazos y establecieron que el tiempo empieza a correr desde que la víctima alcanza la mayoría de edad, reconociendo así la dificultad estructural que tienen los niños para denunciar. Sin embargo, organizaciones de víctimas e impulsores de reformas sostienen que esos plazos siguen siendo insuficientes, dado que muchos sobrevivientes tardan décadas en procesar el trauma e iniciar una denuncia. El proyecto que Bullrich empuja propone directamente la imprescriptibilidad, un estándar que ya existe en el derecho internacional para crímenes de lesa humanidad y que algunos países aplican también a delitos sexuales contra menores. Esa equiparación no es menor: implica reconocer que el daño causado por el abuso infantil tiene una dimensión que excede los marcos ordinarios del derecho penal. La discusión abre inevitablemente un debate técnico sobre garantías procesales y seguridad jurídica, que los sectores más garantistas del campo jurídico ya anticipan. Politicamente, la iniciativa llega en un contexto en que el gobierno de Milei busca consolidar una identidad de gestión más allá del ajuste fiscal. Bullrich, figura histórica del PRO y hoy pieza clave del gabinete libertario, necesita mostrar producción propia dentro de un esquema donde el liderazgo presidencial absorbe casi toda la oxígeno comunicacional. Impulsar un proyecto con alto respaldo ciudadano y bajo costo político es una jugada que fortalece su perfil sin generar fricciones internas. El Senado, donde el oficialismo no tiene mayoría, es el escenario elegido para esta disputa. Eso significa que el proyecto deberá negociarse con bloques opositores de distinto signo. La agenda de protección a la infancia suele generar acuerdos transversales en el Congreso argentino, lo que podría facilitar el avance de la iniciativa. Sin embargo, los detalles técnicos del texto y las posibles objeciones constitucionales pueden convertirse en puntos de fricción durante el debate en comisiones. Para las organizaciones que trabajan con víctimas de abuso sexual infantil, cualquier avance legislativo en esta dirección es una demanda histórica. La imprescriptibilidad representa, en términos simbólicos, el reconocimiento estatal de que el tiempo no borra la responsabilidad del agresor ni el daño infligido. Que ese reclamo llegue al Senado con el respaldo de una ministra en funciones le da una visibilidad institucional que iniciativas anteriores no tuvieron. El resultado final dependerá de la voluntad del bloque oficialista de sostener el proyecto en el tiempo y de la capacidad de Bullrich para construir los consensos necesarios en una cámara que no controla. Lo que ya está instalado es el debate: la Argentina discute nuevamente dónde pone el límite entre la prescripción como garantía y la justicia como derecho de las víctimas que esperaron décadas para ser escuchadas.
COMPARTÍ ESTA NOTA
Compartir en XWhatsApp
Seguí a @DataPoliticaWeb en X para tener las noticias al instante

  Patricia Bullrich impulsa que el abuso infantil no prescriba