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| sábado, 7 de noviembre de 2026 |
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Gramajo llevó al papa un diagnóstico sobre la crisis social argentina
El secretario general de la UTEP entregó personalmente un documento al papa sobre pobreza, informalidad y el fracaso de las políticas sociales en Argentina.
Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, entregó personalmente al papa León XIV un documento que describe la crisis social argentina. El gesto no es menor: implica que sectores de la economía popular buscan interlocutores globales ante lo que perciben como un cierre de canales institucionales domésticos. La movida tiene un peso simbólico y político que trasciende el contenido del escrito.
La UTEP es la principal organización que agrupa a trabajadores de la economía informal en Argentina. Su conducción reúne a movimientos sociales, cooperativas y organizaciones territoriales que históricamente operaron como bisagra entre el Estado y los sectores más vulnerables. Que su máximo referente lleve un documento al Vaticano habla de una estrategia de visibilización internacional de la problemática social.
El documento, según describió Gramajo, recoge intercambios con sectores empresariales, sindicales y comunitarios. Esa diversidad de voces es un dato político relevante: la UTEP intenta posicionarse no como un actor sectorial sino como articulador de un diagnóstico más amplio sobre la situación del país. Es una disputa por la representatividad en el debate sobre la pobreza.
Lo más significativo del relato de Gramajo es la autocrítica que incluyó en su descripción. Reconoció que las políticas aplicadas frente a la pobreza y la informalidad no dieron los resultados esperados. En el universo de los movimientos sociales argentinos, donde la autocrítica pública es infrecuente, esa admisión abre una pregunta sobre qué modelo alternativo propone la organización hacia adelante.
La frase que eligió para sintetizar el documento es políticamente cargada: habló de un 'desprecio permanente hacia todos los sectores de la sociedad'. Esa formulación apunta a una crítica sistémica que no distingue gobierno, oposición o ciclo político. Es un diagnóstico que, si se sostiene, incomoda a propios y ajenos y obliga a revisar décadas de gestión social.
El contexto en que se produce esta movida es el de un gobierno nacional que aplica un ajuste fiscal severo y reduce programas sociales. La UTEP viene resistiendo esos recortes con movilizaciones y negociaciones. Acudir al papa como destinatario de un documento es, también, una forma de presión política indirecta sobre la gestión económica local.
En términos de coyuntura, la entrega del documento al papa instala a la UTEP en una conversación más amplia sobre el rol de la Iglesia como árbitro moral en la Argentina en crisis. Históricamente, el Vaticano funcionó como espacio de mediación en momentos de alta conflictividad social argentina. Gramajo parece apostar a reactivar ese rol en un momento donde los canales de diálogo institucional aparecen bloqueados u debilitados.Más noticias de Datapolítica
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