miércoles, 4 de noviembre de 2026
 
 
     
Santilli defendió el modelo económico ante empresarios

El jefe de Gabinete respaldó el rumbo económico del oficialismo ante empresarios reunidos en el Golden Center de Parque Norte.

Diego Santilli eligió una audiencia de empresarios para transmitir el mensaje central del oficialismo: el sector privado, y no el Estado, es el protagonista del modelo económico que el gobierno impulsa. El acto en el Golden Center de Parque Norte no fue un evento protocolar sino una declaración de principios ante los actores que el oficialismo necesita seducir para sostener su programa. La presencia del jefe de Gabinete ante esa audiencia específica tiene un peso político que va más allá del discurso. El contexto no es neutral. El gobierno atraviesa una etapa en la que el respaldo del empresariado funciona como señal de legitimidad hacia los mercados y hacia la opinión pública. Santilli eligió ese escenario para ratificar el rumbo en un momento en que las dudas sobre la sustentabilidad del modelo asoman en distintos sectores. La sala del Golden Center opera, en ese sentido, como una caja de resonancia cuidadosamente elegida. El núcleo del mensaje de Santilli es ideológicamente preciso: el cambio no viene del Estado sino del capital privado. Esa afirmación no es inocente en la Argentina de 2026, donde el debate sobre el rol del Estado en la economía sigue siendo una línea divisoria entre el oficialismo y la oposición. Presentar al sector privado como agente exclusivo de la transformación implica una toma de posición que tiene consecuencias políticas concretas. Para el oficialismo, anclar el relato del cambio en el empresariado cumple una doble función. Por un lado, refuerza la identidad ideológica del espacio ante su base electoral. Por otro, envía una señal de confianza hacia inversores y actores económicos que monitorean la consistencia del discurso gubernamental. Santilli, como jefe de Gabinete, es el operador político ideal para ese mensaje: su figura combina peso institucional con capacidad de diálogo con el mundo de los negocios. La apuesta, sin embargo, no está exenta de tensiones. Delegar en el sector privado la responsabilidad del cambio implica asumir que ese sector está dispuesto y es capaz de motorizar una transformación estructural. La historia económica argentina ofrece antecedentes complejos sobre esa relación: las alianzas entre gobiernos y empresariado local no siempre derivaron en los resultados prometidos desde los estrados. El discurso de Santilli reactiva esa promesa con toda la carga histórica que conlleva. Desde una lectura política más fina, la escena también habla del estado interno del oficialismo. Que sea el jefe de Gabinete, y no otra figura del gabinete económico, quien encabece este tipo de actos sugiere una división de roles en la que Santilli asume la tarea de consolidar apoyos en sectores clave. Esa función de articulación política con actores de poder es central en cualquier gobierno que busca sostener un programa de reformas en el tiempo. El dato de fondo es que el oficialismo necesita que el sector privado no solo aplauda el modelo sino que lo concrete en inversión, empleo y crecimiento. Santilli ratificó el rumbo ante quienes tienen en sus manos, al menos en parte, la posibilidad de validarlo o desmentirlo con sus decisiones económicas. El discurso fue una apuesta; la respuesta del empresariado, en los próximos meses, dirá si la apuesta tiene retorno.
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