  |
| martes, 3 de noviembre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Passalacqua logró en Misiones una ley de transparencia estatal
El gobernador misionero logró que la Legislatura apruebe una norma de transparencia con foco en las empresas públicas provinciales.
Hugo Passalacqua consolidó esta semana su perfil institucional al conseguir la sanción de una ley de transparencia orientada a reforzar los controles sobre las empresas del Estado provincial en Misiones. La iniciativa, impulsada directamente desde el Ejecutivo, apunta a instalar mecanismos de rendición de cuentas sobre organismos que históricamente operaron con escasa supervisión legislativa e institucional. El hecho no es menor en una provincia donde el partido gobernante acumula décadas de hegemonía electoral e institucional.
Misiones es uno de los distritos donde el poder territorial más consolidado convive con estructuras estatales de larga data, muchas de ellas alejadas del escrutinio público. En ese contexto, una ley que amplía controles sobre empresas del Estado puede leerse de dos maneras simultáneas: como un avance genuino en materia de transparencia, o como una operación de legitimación política que busca renovar el contrato de confianza con la ciudadanía en un momento de mayor exigencia social hacia los gobiernos subnacionales.
La retórica utilizada por Passalacqua para acompañar la sanción es reveladora. La idea de que rendir cuentas es una "convicción irrenunciable" coloca al gobernador en una posición proactiva, no reactiva. No se trata de una respuesta a una denuncia o escándalo, sino de una iniciativa propia. Esa diferencia importa políticamente: el que instala la agenda de transparencia gana terreno simbólico frente a posibles cuestionamientos futuros.
El timing también merece atención analítica. En un escenario nacional donde la discusión sobre el rol del Estado, la eficiencia del gasto público e inclusive la privatización de empresas estatales domina el debate, que un gobernador peronista de distrito propio avance en mayor control —en lugar de mayor blindaje— sobre sus empresas públicas representa una señal de adaptación al clima de época. Passalacqua parece leer que la opacidad ya no es un activo político sostenible.
El interrogante central que deja esta sanción es de implementación, no de intención. Las leyes de transparencia tienen en Argentina un historial irregular: su eficacia depende de organismos de control con autonomía real, presupuesto propio e independencia del poder que deben auditar. Si los nuevos mecanismos quedan bajo órbita directa del Ejecutivo provincial, el resultado puede ser más cosmético que estructural.
Para la oposición misionera, el desafío es mayor que el que parece. Criticar una ley de transparencia tiene costos comunicacionales altos. La estrategia opositora más eficaz no será rechazar la norma sino exigir su reglamentación rigurosa e independiente, transformando la iniciativa oficialista en una obligación concreta y medible.
En clave nacional, el movimiento de Passalacqua puede ser leído como un intento de diferenciación dentro del peronismo gobernante en provincias: mostrar que es posible administrar el Estado con mayor apertura sin resignar control político. Es una apuesta que, si tiene correlato real en la implementación, puede posicionarlo favorablemente en un escenario donde la legitimidad de los liderazgos territoriales está cada vez más atada a resultados verificables y no solo a lealtades partidarias.Más noticias de Datapolítica
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|