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| domingo, 1 de noviembre de 2026 |
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El PRO descarta la alianza con Milei y marca diferencias
El partido de Mauricio Macri descarta apurar una alianza electoral con La Libertad Avanza y prioriza su rol legislativo como estrategia de diferenciación.
El PRO decidió no acelerar ningún acuerdo formal con La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027 e identificó el Congreso como su principal espacio de acción política en el corto plazo. La definición no es menor: implica que el partido fundado por Mauricio Macri elige preservar su identidad propia antes que disolverse en la coalición gobernante, al menos por ahora. La decisión revela una tensión estructural que el PRO viene postergando desde que Javier Milei llegó al poder en diciembre de 2023.
Desde que La Libertad Avanza asumió el gobierno nacional, el PRO operó en una zona ambigua: acompañó buena parte de las iniciativas oficiales en el Congreso, pero resistió los intentos de fusión orgánica que impulsaron sectores del entorno presidencial. Esa ambigüedad fue funcional durante la etapa de consolidación del gobierno, pero se vuelve insostenible a medida que el calendario electoral se acerca e instala preguntas concretas sobre listas, candidatos e identidad partidaria.
El foco en el Congreso no es una posición defensiva: es una apuesta estratégica. El PRO cuenta con un bloque legislativo con experiencia de gestión e historia institucional que La Libertad Avanza no tiene en la misma medida. Posicionarse como el ala ordenada e institucional de la coalición oficialista le permite al PRO reclamar un lugar propio en la negociación electoral sin necesidad de subordinarse formalmente al liderazgo de Milei.
El problema de fondo es que esa estrategia tiene un horizonte temporal acotado. Cuando la campaña de 2027 se instale con fuerza en la agenda pública, la presión para definir alianzas será inevitable. Los dirigentes del PRO que hoy hablan de "no apurar acuerdos" saben que la neutralidad tiene fecha de vencimiento. Cada semana que pasa sin una definición clara es también una semana en que La Libertad Avanza consolida su estructura territorial y reduce el margen de negociación del PRO.
Macri, por su parte, mantiene una posición peculiar: fue quien habilitó políticamente el ascenso de Milei en 2023, pero hoy observa cómo su partido corre el riesgo de quedar subsumido en una fuerza que no controla. La tensión entre el aporte histórico del PRO a la construcción del espacio liberal-conservador argentino e independizarse de los modos de LLA estructura toda la discusión interna. No hay conducción unificada del PRO que haya resuelto ese dilema con claridad.
El Congreso funciona entonces como sala de espera e instrumento al mismo tiempo. El PRO puede mostrar gestión legislativa, diferenciarse en temas puntuales e incluso marcar distancias con el Ejecutivo sin romper la coalición. Esa capacidad de tensión controlada es el activo más valioso que el partido tiene hoy. Pero los activos se deprecian si no se convierten en poder concreto, y un bloque legislativo sin proyecto electoral propio termina siendo funcional al partido que sí tiene candidato.
El escenario más probable es que la definición sobre la alianza con La Libertad Avanza se postergue hasta bien entrado 2026, cuando las presiones de la competencia interna hagan insostenible la ambigüedad actual. Para entonces, la correlación de fuerzas dentro del espacio puede haber cambiado sustancialmente. El PRO juega a ganar tiempo, pero el tiempo en política rara vez es neutral: siempre favorece a alguien.Más noticias de Datapolítica
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