lunes, 26 de octubre de 2026
 
 
     
Carlos Bianco: Buenos Aires no desdobla si la Nación mantiene las PASO

El jefe de Gabinete bonaerense confirmó que la provincia seguirá el calendario nacional si persisten las primarias en 2027.

El jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, confirmó que el gobierno de Axel Kicillof no impulsará un desdoblamiento electoral si la Nación mantiene las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para 2027. La definición, pronunciada en un panel junto a representantes de la Justicia electoral e integrantes de la Junta Electoral bonaerense, no es un detalle administrativo: es una toma de posición política que condiciona la estrategia del peronismo en el distrito más grande del país. El argumento central de Bianco fue técnico antes que político: desdoblar el calendario electoral requiere tiempo de organización que, según el funcionario, no estaría disponible si la decisión se toma tarde. Sin embargo, detrás de esa justificación operativa existe una variable de fondo. Si Buenos Aires vota junto con la Nación, el peronismo bonaerense queda atado al humor general del electorado nacional, sin margen para construir una identidad de campaña propia o distanciar su suerte de la del gobierno central. El desdoblamiento electoral es una herramienta que los gobernadores utilizan históricamente para blindar sus chances locales frente a coyunturas nacionales adversas. En 2023, varios distritos optaron por ese camino precisamente para no verse arrastrados por el desgaste del gobierno de Alberto Fernández. Kicillof eligió en aquel momento acompañar el calendario nacional. Ahora, la lógica parece repetirse, aunque el contexto político es estructuralmente distinto. El escenario para el peronismo bonaerense en 2027 está atravesado por la tensión entre Kicillof y el kirchnerismo duro liderado por Cristina Fernández de Kirchner. Esa fractura interna convierte a las PASO en un terreno de disputa potencialmente destructivo para el espacio: si las primarias se sostienen, el PJ bonaerense deberá resolver en las urnas quién conduce la coalición, algo que ninguna de las facciones puede garantizar ganar sin costos. La postura de Bianco funciona entonces como una señal de que Kicillof prefiere esperar a ver qué define el Congreso nacional respecto de la eliminación u obligatoriedad de las PASO antes de tomar una decisión propia. Es una estrategia de postergación que tiene sentido en términos de supervivencia política: no exponerse antes de tiempo en una interna que todavía no tiene reglas claras. Desde la perspectiva del oficialismo nacional de Javier Milei, la eliminación de las PASO forma parte de su agenda de reforma del sistema político. Si esa reforma prospera, Buenos Aires quedaría habilitada automáticamente a diseñar su propio esquema electoral, lo que reabre la discusión sobre el desdoblamiento. Kicillof ganaría entonces poder de maniobra, pero también responsabilidad plena sobre los resultados. Lo que el anuncio de Bianco revela, en definitiva, es que la provincia más populosa de Argentina ingresa al año electoral sin una estrategia electoral definida, sujeta a decisiones que se tomarán en otro nivel y con otros actores. Para un distrito que históricamente marca el ritmo de la política nacional, esa dependencia es en sí misma un dato político de primera magnitud.