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| domingo, 25 de octubre de 2026 |
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Milei admitió resultados bajos y tensiones con aliados
El presidente reconoció resultados por debajo de lo esperado, mientras se acumulan señales de descoordinación y tensiones con aliados clave.
El gobierno de Javier Milei atraviesa una de sus semanas más complejas desde que asumió: el propio presidente admitió que los resultados económicos no alcanzan las metas prometidas, al tiempo que una serie de episodios internos revelan un oficialismo con dificultades para sostener la coherencia de su proyecto político. La combinación de un mensaje económico que ya no convence con la misma fuerza de antes y una conducción que muestra fisuras operativas configura un cuadro de fragilidad que sus adversarios observan con atención.
El episodio del proyecto sobre discapacidad funcionó como una radiografía de los problemas internos. La descoordinación entre distintas áreas del Ejecutivo expuso que el gobierno no tiene un mecanismo aceitado para procesar iniciativas legislativas sensibles. Ese tipo de errores, menores en un momento de fortaleza política, se vuelven costosos cuando la imagen del liderazgo ya registra desgaste acumulado.
En la mesa política, los vínculos con los gobernadores provinciales también muestran tensiones. El debate sobre el timing y las condiciones de acuerdos con los mandatarios subnacionales refleja que el oficialismo no logra consolidar una coalición legislativa estable. Sin ese sostén territorial, cualquier iniciativa de reforma estructural enfrenta obstáculos que el gobierno no puede resolver solo con disciplina mediática.
El desafío de Patricia Bullrich agrega otra capa de complejidad. Su posicionamiento autónomo dentro del espacio oficialista abre la pregunta sobre si el armado político que sostiene a Milei puede mantenerse unido de cara a las elecciones de 2027. La figura de Bullrich como actora con agenda propia es un dato que el entorno presidencial no puede ignorar.
La disputa entre los Macri, que se agrava según distintas fuentes del círculo político, aporta inestabilidad adicional al ecosistema del centro-derecha. El PRO como estructura organizada enfrenta una crisis de conducción que debilita su capacidad de ser un socio predecible para La Libertad Avanza. Esa fragmentación beneficia, paradójicamente, a quienes dentro del peronismo buscan reagruparse.
En ese marco, la figura de Mahiques y el frente judicial emergen como un recurso estratégico del gobierno para recuperar oxígeno político. El Ejecutivo parece apostar a que movimientos favorables en la arena judicial puedan compensar parcialmente el desgaste en otras dimensiones. Es una estrategia de corto plazo que no resuelve los problemas estructurales de coordinación y narrativa.
El riesgo más profundo que señalan los analistas es el de un 'mileísmo sin Milei': un escenario en el que el proyecto ideológico se sostiene institucionalmente pero pierde al líder como factor de cohesión e imán electoral. Ese fantasma ya circula en conversaciones privadas del propio oficialismo, lo que indica que la preocupación no es solo externa sino que anida dentro del espacio de gobierno.Más noticias de Datapolítica
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