viernes, 23 de octubre de 2026
 
 
     
Milei fue sobreseído en el caso de la criptomoneda Libra

La Justicia cerró la investigación sin imputación. Milei respondió con dureza y acusó a la oposición de intentar derrocarlo.

La decisión judicial de sobreseer a Javier Milei en la causa vinculada a la criptomoneda $LIBRA cierra un capítulo legal, pero abre uno político de mayor envergadura. El Presidente no eligió la moderación para responder: habló de golpe de Estado, acusó a la oposición de conspiración e instaló una narrativa que va mucho más allá del expediente judicial. La maniobra tiene una lógica clara: convertir el sobreseimiento en munición electoral e identitaria para su base de apoyo. El caso $LIBRA había sacudido al gobierno a comienzos de su gestión. La criptomoneda, promovida públicamente por Milei, se desplomó en horas y generó pérdidas millonarias en inversores minoristas. La oposición impulsó denuncias penales y pedidos de juicio político que alimentaron semanas de presión institucional. La Justicia, al determinar que no hubo delito, descomprimió la tensión legal pero no resolvió el daño político ni económico que el episodio dejó en sectores que habían confiado en la señal presidencial. La respuesta de Milei ante el sobreseimiento fue ofensiva, no defensiva. Elegir la expresión 'golpe de Estado' para describir una investigación judicial es una decisión política deliberada, no una reacción espontánea. El Presidente sabe que ese lenguaje activa a su electorado más duro, refuerza la imagen de líder perseguido e inhabilita moralmente a sus críticos. Es el mismo esquema que usó durante la campaña: transformar cada acusación en evidencia de la corrupción del sistema que dice combatir. La oposición queda en una posición incómoda. Haber impulsado la causa con tanta intensidad e intensidad mediática para llegar a un sobreseimiento le genera un costo de credibilidad. No alcanza con argumentar que el proceso judicial fue legítimo: en la arena de la comunicación política, Milei ya tomó el resultado e instaló su propia versión. Los bloques opositores deberán decidir si responden en ese mismo registro u optan por correrse del terreno que el Presidente eligió. El uso de la frase 'somos honestos, estamos limpios' tiene además una dimensión programática. En un gobierno que construyó su identidad sobre la denuncia de la casta política corrupta, cualquier sospecha de irregularidad propia era estructuralmente peligrosa. El sobreseimiento le devuelve a Milei la coherencia narrativa que el caso $LIBRA había amenazado. Esa recuperación simbólica puede tener más peso en la opinión pública que el propio contenido del fallo judicial. Históricamente, los presidentes argentinos que lograron convertir sus crisis judiciales en victorias políticas lo hicieron con una condición: que sus bases de apoyo mantuvieran la lealtad durante la tormenta. Milei parece haber atravesado ese test. La polarización que caracteriza su gestión funciona como escudo: sus votantes interpretaron la causa como un ataque político desde el inicio, e interpretan el sobreseimiento como su confirmación. Esa dinámica no es nueva en la política argentina, pero su velocidad e intensidad en este gobierno tienen pocos antecedentes recientes. El episodio deja también una pregunta abierta sobre los límites de la comunicación presidencial en materia financiera. Que un jefe de Estado promueva un activo digital con la informalidad con que Milei lo hizo no encontró sanción penal, pero tampoco generó ningún marco regulatorio nuevo. La lección que el sistema político extrae de este caso es ambigua: la Justicia absolvió, pero la ciudadanía que perdió dinero no tiene reparación e igual debería tenerla presente en cada elección que venga.