lunes, 19 de octubre de 2026
 
 
     
Flavia Royón propone PASO voluntarias y admite que el oficialismo no

La senadora salteña del oficialismo reconoció que la reforma electoral no tiene consenso y planteó una salida intermedia para las primarias de 2027.

La senadora nacional Flavia Royón instaló una propuesta que revela, antes que una solución, una confesión política: el oficialismo no tiene fuerza parlamentaria para eliminar las PASO e intenta negociar una salida intermedia que las vuelva optativas. La legisladora salteña, alineada con el gobierno de Javier Milei, planteó que las primarias podrían mantenerse pero con participación voluntaria, una fórmula que satisface parcialmente al electorado libertario sin requerir los dos tercios que una reforma electoral profunda exigiría. El movimiento no es menor: reconocer la falta de votos propios es, en términos políticos, una derrota táctica disfrazada de moderación. Las PASO fueron creadas en 2009 bajo el kirchnerismo e implementadas por primera vez en 2011. Desde entonces generaron críticas cruzadas: la oposición las consideró un mecanismo costoso e innecesario, mientras sectores del peronismo las vieron como un instrumento de disciplina interna. El debate sobre su eliminación resurge en cada ciclo electoral, pero raramente avanza porque ningún espacio político quiere ceder el control sobre sus propias internas sin garantías equivalentes. El planteo de Royón expone una tensión central del armado legislativo oficialista. La Libertad Avanza no controla el Senado ni la Cámara de Diputados, y cualquier reforma electoral requiere mayorías que hoy no están disponibles sin negociación con el PRO, la UCR u otros bloques. Proponer PASO voluntarias es, en ese marco, una señal hacia posibles aliados: el oficialismo no busca imponer, busca acordar. Sin embargo, la fórmula de las primarias voluntarias tiene sus propios problemas técnicos e institucionales. Si la participación cae drásticamente, el resultado pierde legitimidad representativa. Si los partidos mayoritarios deciden no usarlas, el sistema queda desfinanciado e irrelevante. La experiencia internacional muestra que las primarias optativas tienden a desaparecer por desuso antes que por derogación formal, lo que en la práctica equivale a la eliminación sin costo político directo. La falta de consenso que la propia Royón señala no es un dato técnico: es el mapa real del poder legislativo en 2026. El peronismo unificado resistirá cualquier reforma que altere sus mecanismos de competencia interna. El PRO tiene incentivos propios para negociar según el escenario de alianzas que defina de cara a 2027. La UCR está fragmentada. En ese tablero, el oficialismo necesita construir una mayoría que hoy no existe, e intentar hacerlo con una propuesta de consenso mínimo como las PASO voluntarias es, al menos, una lectura realista de la correlación de fuerzas. El timing del debate tampoco es inocente. A poco más de un año de las elecciones legislativas de 2027, la discusión sobre las reglas electorales siempre encierra una discusión sobre quién sale favorecido. Un sistema sin PASO beneficia a los partidos con estructuras consolidadas e imagen pública fuerte. Uno con PASO voluntarias puede vaciar el proceso sin eliminarlo formalmente. Ninguna opción es neutral, e identificar quién gana con cada variante es parte indispensable del análisis. Royón no resolvió nada con su propuesta, pero sí dejó en evidencia que el oficialismo transita la reforma electoral sin mayoría propia, sin un proyecto cerrado y sin los consensos que la magnitud del cambio requiere. La pregunta que queda abierta es si la negociación que se viene será genuina u otra vez una postergación disfrazada de diálogo.