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| lunes, 12 de octubre de 2026 |
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Córdoba 2027: el PJ ya disputa la intendencia mientras Llaryora sangra
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El conflicto con el SUOEM expone el desgaste del oficialismo municipal y acelera una sucesión que nadie quiere liderar en público.
El Palacio 6 de Julio tiene dueño hasta 2027, pero la pelea por suceder a Daniel Passerini ya está abierta y es feroz. Cinco nombres circulan con distintos niveles de exposición en el PJ cordobés: Juan Pablo Quinteros, Miguel Siciliano, Marcelo Rodio, Myrian Prunotto y Héctor "Pichi" Campana. Ninguno fue descartado desde el Panal. Esa indefinición no es casual: es una herramienta de control político que el llaryorismo maneja con precisión.
El contexto en el que emerge esta disputa interna no es neutro. El choque entre el gobierno municipal y el Sindicato Único de Obreros y Empleados Municipales genera un ruido de fondo que debilita la imagen de gestión de Passerini y, por extensión, la del propio Martín Llaryora. Un intendente que llega al final de su mandato con un conflicto gremial sin resolver deja un terreno complejo para quien lo suceda.
El SUOEM no es un sindicato cualquier en la política cordobesa. Su capacidad de movilización y su peso institucional lo convierten en un actor con poder de veto sobre la gobernabilidad municipal. Cuando el conflicto escala, el costo político se distribuye hacia arriba: Llaryora no puede desentenderse de lo que ocurre en el municipio capitalino sin resignar autoridad territorial.
Quinteros es el nombre que más suena en los pasillos del poder provincial. Su perfil técnico y su vínculo directo con la estructura llaryorista lo posicionan como candidato del aparato. Pero precisamente esa cercanía puede ser también su límite: en una elección donde el desgaste oficial sea un factor, ser "el candidato del Panal" puede pesar más como lastre que como ventaja.
Siciliano, Rodio y Prunotto representan perfiles distintos con lecturas también distintas del momento político. Prunotto tiene trayectoria legislativa y reconocimiento propio. Rodio y Siciliano operan más desde la estructura partidaria. La diversidad de candidaturas refleja que el PJ cordobés no tiene aún una lectura unánime sobre qué perfil necesita Córdoba capital en 2027.
La reunión de Campana en el Panal es un dato político de primer orden. Que el "Pichi" siga en carrera y que el llaryorismo no lo baje implica que la conducción provincial prefiere mantener el tablero abierto antes que cerrar demasiado pronto. Históricamente, el PJ cordobés resolvió sus sucesiones tarde y verticalmente. La pregunta es si Llaryora tiene hoy el poder suficiente para imponer un nombre como lo hizo en su momento Juan Schiaretti.
Lo que está en juego no es solo una intendencia. Córdoba capital es el mayor distrito electoral de la provincia y una pieza clave en cualquier proyección nacional del llaryorismo. Perderla, o ganarla con un candidato débil, redefine el peso político de Llaryora hacia 2027 y más allá. La carrera que hoy parece interna es, en el fondo, una disputa por el liderazgo del peronismo cordobés en la próxima etapa.
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