viernes, 9 de octubre de 2026
 
 
     
La apuesta de Milei: privatizar Aerolíneas con inversión

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Aeropuertos Argentina 2000 anuncia US$ 1.500 millones en infraestructura. La pregunta real es quién gana y quién paga la transformación.

Aeropuertos Argentina 2000, la concesionaria privada que opera la red aeroportuaria del país desde 1998, presentó un plan de inversión de US$ 1.500 millones para remodelar Ezeiza, Aeroparque y terminales del interior. La cifra no es solo técnica: es un mensaje político del gobierno de Javier Milei, que necesita mostrar obra concreta en infraestructura en un contexto de ajuste fiscal severo donde el Estado prácticamente desapareció como inversor. El argumento oficial es sencillo: si el sector privado invierte, el Estado no gasta. Esa lógica, estructural en el ideario libertario, encuentra en el sistema aeroportuario uno de sus escaparates más visibles. Los aeropuertos son infraestructura con alto impacto mediático, uso de sectores medios y altos, y exposición internacional. Son, en definitiva, la vidriera que el gobierno necesita para mostrar que la Argentina funciona. Sin embargo, el anuncio merece lectura crítica. La empresa habla de prepararse para un aumento del 114% de pasajeros en 40 años. Esa proyección a cuatro décadas es, metodológicamente, más un instrumento de legitimación política que una previsión técnica rigurosa. Nadie proyecta demanda de transporte con precisión a ese horizonte temporal, y menos en un país con la volatilidad macroeconómica argentina. El contexto de la concesión original importa. AA2000 viene operando desde la era menemista bajo un esquema de tarifas en dólares que históricamente le garantizó rentabilidad incluso en las peores crisis locales. La renovación o extensión de esa concesión es el dato político que el anuncio no explicita pero que subyace: difícilmente una empresa privada comprometa 1.500 millones de dólares sin certezas contractuales de largo plazo negociadas con el Ejecutivo. Las tensiones no son menores. El interior del país observa con desconfianza histórica cómo las grandes inversiones en infraestructura aérea se concentran en el eje Buenos Aires. Aeroparque y Ezeiza absorben la mayor parte del tráfico y del presupuesto de modernización, mientras las terminales provinciales reciben mejoras que suelen ser marginales respecto al discurso oficial. La promesa de obras en el interior debe leerse con los antecedentes de planes similares que quedaron incompletos. Para el oficialismo, el anuncio cumple además una función electoral anticipada. Con el ciclo legislativo de 2025 ya en marcha y la imagen de Milei dependiente de su capacidad de mostrar transformaciones reales, cada inauguración de obra o presentación de inversión privada tiene valor de campaña. La infraestructura aeroportuaria comunica modernización, apertura al mundo y gestión eficiente: exactamente el relato que La Libertad Avanza necesita consolidar. El interrogante de fondo permanece abierto: en un país donde los contratos de concesión se renegocian con cada crisis y donde las tarifas aeroportuarias recaen sobre usuarios con capacidad de presión limitada, la promesa de renovación histórica necesita más que cifras grandiosas. Necesita transparencia contractual, plazos verificables y mecanismos de control que hoy el anuncio no ofrece.