miércoles, 7 de octubre de 2026
 
 
     
Santa Fe frena a La Libertad Avanza con su propio calendario

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Pullaro desdobla los comicios santafesinos y mantiene las PASO, en una señal política que expone los límites reales del poder de Milei sobre los distritos.

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, tomó una decisión que va mucho más allá del calendario electoral: desdobló las elecciones provinciales y confirmó la vigencia de las PASO en su distrito, desafiando abiertamente la estrategia del gobierno nacional de eliminar esas primarias y unificar los comicios. La movida no es administrativa sino política, y su significado es preciso: hay gobernadores del interior con capital propio suficiente como para resistir la presión de Casa Rosada sin pagar costos electorales inmediatos. El escenario nacional en el que se inscribe esta decisión es el de una ofensiva libertaria para reformar el sistema electoral antes de las legislativas de 2025. La eliminación de las PASO es una de las banderas que La Libertad Avanza empuja con mayor energía, convencida de que esas primarias fragmentan su caudal y benefician a espacios con mayor estructura territorial. Diego Santilli, como figura del PRO cercana al gobierno, también operó en la misma dirección, presionando a mandatarios provinciales para alinear calendarios y eliminar instancias que complejicen la estrategia nacional de LLA. Pullaro, sin embargo, no es un gobernador en situación de debilidad. Llegó al poder con una coalición propia, con identidad política diferenciada del mileísmo, y con una provincia que históricamente exhibió autonomía respecto de los ciclos políticos nacionales. Santa Fe tiene una tradición de desdoblamientos electorales que no es nueva: ya en períodos anteriores distintos gobiernos provinciales recurrieron a esa herramienta para proteger sus propias dinámicas de poder frente a oleadas nacionales que podían arrastrar resultados locales. La fecha de junio que maneja Pullaro para las elecciones provinciales no es casual. Adelantar los comicios locales respecto de los nacionales le permite competir en un terreno donde los temas santafesinos —seguridad, producción agropecuaria, gestión de servicios— tienen más peso que el clima político que rodea al gobierno de Milei en octubre. Es una jugada que prioriza el interés electoral propio sobre la coordinación que pide Buenos Aires, y que ningún operador nacional puede impedir legalmente. Lo que esta decisión expone con claridad es la brecha entre el poder simbólico de Milei y su poder institucional real sobre los gobernadores. El Presidente tiene iniciativa legislativa, manejo del gasto nacional y capacidad de presión financiera, pero no tiene atribuciones para obligar a las provincias a unificar sus calendarios electorales. Esa es una competencia exclusivamente provincial, y cuando un gobernador decide ejercerla, el gobierno nacional queda con pocas herramientas concretas de respuesta más allá de la presión mediática o el ajuste en la distribución de fondos. El movimiento de Pullaro también tiene una lectura hacia adentro del bloque opositor. Con una UCR que busca reposicionarse como fuerza independiente y con el PRO en proceso de redefinición de su vínculo con LLA, mostrar capacidad de resistencia autónoma frente al gobierno nacional puede ser un activo valioso de cara a la construcción de una alternativa electoral para 2027. Santa Fe se posiciona así como laboratorio de una oposición que no confronta en abstracto sino que toma decisiones concretas de gobierno. El mapa político que va emergiendo antes de las legislativas muestra que la hegemonía que Milei pretende construir sobre el sistema de partidos tiene resistencias más sólidas de lo que la narrativa del oficialismo sugiere. Cada provincia que desdobla, cada gobernador que mantiene sus PASO, cada distrito que preserva su autonomía electoral es una fisura en ese proyecto de centralización política. Pullaro no declaró la guerra al gobierno nacional, pero trazó un límite que otros mandatarios provinciales van a mirar con atención antes de decidir si ceden o sostienen su propio terreno.