  |
| jueves, 1 de octubre de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
Capitanich le da vuelta el argumento a Zdero con la unificación
Escuchar
El peronismo chaqueño convierte una agenda del oficialismo en herramienta opositora. La jugada tiene más lógica electoral que institucional.
El peronismo chaqueño encontró una grieta en la estrategia electoral del gobernador Leandro Zdero y la explotó con precisión quirúrgica. Jorge Capitanich presentó un proyecto de enmienda constitucional para unificar las elecciones provinciales y nacionales de 2027, apropiándose del mismo argumento que el oficialismo venía usando para justificar sus propias reformas electorales: el ahorro de recursos y la reducción de la carga sobre el ciudadano. La movida no es inocente ni técnica. Es una disputa por el control del calendario político chaqueño, que en 2027 definirá la gobernación.
El contexto importa para leer bien el movimiento. Zdero llegó al poder en 2023 quebrando décadas de hegemonía peronista en el Chaco, una provincia que Capitanich gobernó durante tres períodos y que moldeó a imagen del kirchnerismo norteño. La derrota del PJ provincial fue uno de los primeros síntomas del desgaste del ciclo populista en los distritos que históricamente le eran leales. Desde entonces, el peronismo chaqueño busca recomponerse y necesita una plataforma para hacerlo visible.
La propuesta de unificación electoral tiene una lógica opositora muy concreta: si los comicios provinciales se fusionan con los nacionales, el PJ puede montar su campaña local sobre el envión de una disputa presidencial donde el kirchnerismo todavía conserva estructura militante y capacidad de movilización. Zdero, en cambio, preferiría elecciones desdobladas que le permitan instalar una agenda propia, provincial, donde el gobierno nacional de Milei —con quien tiene vínculos pero también tensiones— no condicione el resultado.
Lo que hace Capitanich es emplear el lenguaje republicano del ahorro y la eficiencia para esconder una decisión puramente táctica. No es la primera vez que la oposición peronista recicla argumentos del rival para vaciarlo de contenido. En política comparada, la unificación electoral beneficia sistemáticamente a los partidos con mayor penetración territorial y capacidad de acarreo, condiciones que el PJ chaqueño todavía reúne en buena parte del interior provincial.
Para Zdero, el dilema es incómodo. Rechazar la propuesta lo expone a la acusación de defender el desdoblamiento por conveniencia propia, exactamente la crítica que el oficialismo nacional le hace a los gobernadores que separan sus elecciones para blindarse de la gestión presidencial. Aceptarla implica ceder control sobre una variable clave de su estrategia de reelección. No hay salida limpia.
El proyecto de enmienda constitucional requiere mayorías calificadas que el PJ hoy no tiene en la Legislatura chaqueña. Eso convierte la iniciativa, al menos en el corto plazo, más en un manifiesto político que en una reforma viable. Pero su valor no está en la aprobación inmediata sino en el debate que instala y en la presión que genera sobre el oficialismo provincial para que defina su postura electoral antes de lo que quisiera.
En el tablero nacional, la jugada también manda señales. Capitanich sigue siendo una figura con peso propio dentro del peronismo y su capacidad para generar agenda en una provincia chica pero simbólica no es despreciable. El Chaco fue laboratorio del modelo kirchnerista durante años. Recuperarlo en 2027 sería para el PJ mucho más que un distrito: sería una narrativa de resurrección.
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|