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| miércoles, 30 de septiembre de 2026 |
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La mayoría que aguanta: qué revela el malestar sostenido bajo Milei
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Un sondeo de Equipo Mide registra que 6 de cada 10 argentinos se perciben peor que antes. El dato importa menos que lo que no derrumba al Gobierno.
El 58 por ciento de los argentinos declara estar peor desde que Javier Milei asumió la presidencia. El dato surge del relevamiento mensual de la consultora Equipo Mide y circula en septiembre de 2026, casi tres años después del inicio de la gestión libertaria. La cifra es contundente en su superficie, pero insuficiente como diagnóstico político si se la lee de manera aislada.
El primer problema analítico es confundir percepción de deterioro con intención de castigo electoral. La historia argentina demuestra que ambas variables no viajan necesariamente juntas. La ciudadanía puede reconocer que está peor y al mismo tiempo no encontrar una alternativa creíble que motorice un traslado de adhesiones. Ese es, precisamente, el territorio en el que Milei ha sabido operar con eficacia desde el primer día.
El oficialismo libertario construyó desde el inicio un relato de responsabilidad diferida: el ajuste es doloroso pero necesario, la herencia recibida era catastrófica, y cualquier mejora futura justifica el costo presente. Ese marco interpretativo no requiere que la gente esté bien; requiere que la gente crea que el culpable del malestar es el pasado kirchnerista y no la gestión actual. Mientras ese encuadre se sostenga, el 58 por ciento no se traduce automáticamente en crisis de gobernabilidad.
La oposición, fragmentada entre el peronismo en reconstrucción y un radicalismo sin brújula, no ha logrado capitalizar el descontento acumulado. Para que una encuesta de malestar se convierta en amenaza política real, alguien tiene que estar en condiciones de recoger esa energía y canalizarla. Ese actor hoy no existe con la masa crítica suficiente, y esa ausencia es tan relevante como el número que mide la consultora.
El contexto macroeconómico agrega otra capa de complejidad. Si el Gobierno logra sostener la desinflación y exhibir cierta estabilidad cambiaria hacia el tramo final del año, una parte del electorado puede resignificar retrospectivamente su percepción de deterioro. La memoria económica argentina es volátil: el presente inmediato tiende a pesar más que la acumulación de meses difíciles. Milei lo sabe y orienta su comunicación hacia ese horizonte.
Equipo Mide es una consultora con metodología rigurosa, pero ningún sondeo opera en el vacío. La forma en que se formula la pregunta sobre situación personal condiciona la respuesta. Preguntar si alguien está peor desde que gobierna Milei activa una comparación con un punto de partida que, para gran parte del electorado, ya era percibido como insostenible. Eso no invalida el dato, pero obliga a matizarlo antes de extraer conclusiones lineales.
Lo que el 58 por ciento sí confirma es que el Gobierno administra una legitimidad frágil, construida más sobre el rechazo al pasado que sobre resultados propios consolidados. Esa es la tensión estructural del proyecto libertario: necesita tiempo para mostrar frutos, pero el capital político se erosiona con cada mes de malestar sostenido. El sondeo no anuncia una caída, pero dibuja el piso sobre el que se para una administración que no puede darse el lujo de nuevos shocks.
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