lunes, 21 de septiembre de 2026
 
 
     
El cordon sanitario contra AfD: ¿estrategia o suicidio democratico?

La ultraderecha alemana gana terreno electoral en Mecklemburgo y Berlin, pero el bloqueo partidario la convierte en una fuerza sin responsabilidad de gobierno.

La paradoja alemana se profundiza: cuanto más crece AfD en las urnas, más ingobernable se vuelve el sistema político que intentan reformar. Los resultados de las elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín confirman una tendencia que ya no puede leerse como anomalía. Es una señal estructural de reconfiguración del electorado. El llamado 'cordon sanitario' —el acuerdo tácito del resto de los partidos de no aliarse con AfD— nació como escudo democrático frente al extremismo. Pero su persistencia mientras el partido acumula primeros lugares genera un efecto paradójico: premia a AfD con el rol de víctima del establishment, exactamente el relato que alimenta su crecimiento. Los partidos tradicionales, desde la CDU hasta el SPD, quedan atrapados en una contradicción sin salida elegante. Gobernar sin el partido más votado requiere coaliciones cada vez más complejas y