domingo, 20 de septiembre de 2026
 
 
     
La grieta PRO se administra, no se resuelve

El enfriamiento de Santilli tras el choque con Bullrich revela una dinámica típica del PRO: la unidad de fachada como recurso de supervivencia electoral.

El PRO vuelve a ensayar su coreografía conocida: escalar la tensión interna hasta el límite de la ruptura y luego retroceder antes del precipicio. La polémica entre Diego Santilli y Patricia Bullrich por la política de discapacidad no fue una discusión técnica ni un debate de gestión. Fue un síntoma de la disputa por el liderazgo del espacio y por quién define la identidad del partido en el nuevo escenario de La Libertad Avanza. Santilli bajó el tono porque los costos de la confrontación abierta superan los beneficios. El diputado bonaerense necesita construir un perfil de moderación frente a un electorado del conurbano que no responde a la épica libertaria. Bullrich, en cambio, opera desde el gobierno nacional con la lógica del ajuste como virtud política. Son dos estrategias distintas para dos electorados distintos, dentro del mismo partido. Lo que se administró no fue un conflicto