martes, 15 de septiembre de 2026
 
 
     
El bono que encubre el deterioro estructural del sistema previsional

La jubilación mínima llegará a $505.662 en octubre, pero el número esconde una arquitectura de parches que define la política previsional de Milei.

El haber mínimo de octubre, calculado sobre la inflación de agosto, asciende a $435.662,86. Con el refuerzo extraordinario de $70.000 que el Gobierno sostiene mes a mes, el ingreso total roza los $505.000. La cifra suena a avance, pero el mecanismo detrás revela una política previsional que opera por cortocircuito: un bono discrecional que el Ejecutivo puede sostener, reducir o eliminar sin debate parlamentario ni regla alguna. La reinstauración de la movilidad atada a inflación —después del veto de Milei a la fórmula aprobada por el Congreso en 2024— no repone poder adquisitivo perdido: apenas intenta seguir el ritmo de una inflación que los jubilados ya absorbieron en sus bolsillos. El ajuste es, en rigor, una compensación tardía y parcial, no una recomposición. El bono de $70.000 concentra el verdadero poder político del esquema. Al mantenerlo fuera de la fórmula de movilidad, el