martes, 15 de septiembre de 2026
 
 
     
El mapa electoral muestra un país que no termina de decidirse

La paridad entre La Libertad Avanza y el peronismo no refleja fortaleza de ninguno: expresa un electorado que castiga sin premiar.

La Argentina de 2025 no tiene ganador claro, tiene dos opciones que el electorado tolera con distinta intensidad. El último relevamiento de Analogías confirma lo que otras mediciones venían insinuando: el gobierno de Javier Milei no logra traducir su gestión económica en caudal electoral consolidado, mientras el peronismo tampoco encuentra el relato ni el liderazgo capaz de capitalizar el descontento. Esta paridad no es un empate entre dos fuerzas vigorosas. Es el retrato de un sistema político donde la decisión del votante está más determinada por el rechazo al otro que por la adhesión propia. La llamada 'polarización sucia' describe exactamente ese fenómeno: nadie gana votos, los votos simplemente migran del miedo a una opción hacia la resignación con la otra. El peronismo llega fragmentado y sin candidatura nacional unificada, apoyado en estructuras territoriales que resisten pero