lunes, 7 de septiembre de 2026
 
 
     
El hikikomori local: cuando el Estado no ve a los que desaparecen

El aislamiento social extremo llega a Argentina sin políticas públicas que lo contengan. Un fenómeno silencioso con implicancias sanitarias y electorales.

El fenómeno japonés del hikikomori —personas que se recluyen voluntariamente durante meses o años, cortando todo vínculo social— ya no es una rareza asiática. En Argentina crece en silencio, sin estadísticas oficiales, sin protocolos sanitarios y sin agenda política que lo contemple. La invisibilidad del problema es, en sí misma, parte del problema. El contexto local agrava el cuadro. La crisis económica sostenida, el deterioro del sistema de salud mental y la ausencia de redes comunitarias generan un caldo de cultivo que ningún gobierno subnacional ni nacional mide ni monitorea. Mientras el Estado recorta presupuesto en salud mental, un segmento de la población simplemente desaparece de la vida pública sin que ningún organismo lo registre. La dimensión política es concreta: ciudadanos que se retiran del espacio social también se retiran del espacio cívico. No votan, no participan, no