sábado, 5 de septiembre de 2026
 
 
     
Soberanía como presupuesto: Milei convierte Malvinas en política

El giro de $218.000 millones a Defensa, al día siguiente de los actos por Malvinas, revela una lógica política que va más allá del discurso patriótico.

La sincronía no es casual. Un día después de que el Gobierno protagonizara actos de reivindicación soberana por Malvinas, el Ministerio de Defensa recibió un refuerzo presupuestario de $218.000 millones destinados a dos obras estratégicas: la Base Naval Integrada de Ushuaia y la Base Petrel en la Antártida. La secuencia dice algo que los comunicados oficiales omiten. En un contexto de ajuste fiscal presentado como dogma fundacional, la Casa Rosada elige dónde hacer excepciones. El gasto en infraestructura militar en el extremo sur del país no es solo logística: es señalización geopolítica hacia Londres, hacia Washington y hacia el propio electorado nacionalista que Milei necesita consolidar de cara al ciclo electoral. La Base Petrel, inconclusa desde hace años, y el proyecto de Ushuaia como nodo naval integrado representan apuestas de largo plazo que ninguna administración anterior