lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
06/02/2017
     
Números finos.

La diferencia entre Gobierno y maestros en la paritaria docente parece enorme pero hay caminos e historia para reducir diferencias. Pro y contras de cada una de las estrategias. El conflicto nacional cómo marco general.

 Cómo el año pasado la negociación entre Roberto Baradell, Secretario General de Suteba, y María Eugenia Vidal parece muy difícil pero la letra chica y los condicionamientos políticos y sociales de las partes deberían habilitar algún acercamiento.

Los primeros números son inaccesibles. Los gremios reclaman un 35 % y la Provincia ya acordó con otros sectores de estatales un 18 % a abonar en cuatro cuotas mas una cláusula gatillo si la inflación supera los pronósticos optimistas de Dujovne.  Diez puntos de la demanda docente están referidos a la pérdida de poder adquisitivo del salario del año pasado. En esta materia en La Plata indican que el deterioro nunca llegó a ese punto y el repaso en detalle estaría mas cerca del 5 que del 10 %.  Puede que un pago por única vez sea la forma de saldar parcial o totalmente el reclamo de los maestros? Ayer se manejó esta posibilidad de manera reservada. 

  Respecto a este año el cálculo de los gremios habla de una inflación del 25 %, lejos del 17 del Gobierno, pero ambas pecan de falta de neutralidad. Si el año termina con 23 - 24 de alza de precios (posibilidad mas realista) el remanente a negociar en el año (cuatro o cinco puntos) tampoco seria tan desequilibrante para las finanzas de la provincia.

  El marco general indica dos debates en cuestión:

                                                                                                 a) Cuánto poder adquisitivo perdió el sueldo del maestro el  año pasado?

                                                                                                  b) Cuál es la inflación final que el Gobierno puede mostrar cómo logro o no a fin de año.

      En el primer punto las dos miradas son forzadas. Tal vez los docentes perdieron menos de lo señalado, pero tampoco  resulta sencillo que el Gobierno naturalice lo perdido: "Miremos para adelante..."

      El segundo item también es clave. Más en un año eleccionario. Si el Gobierno llega a julio - agosto  (plena campaña electoral) con una inflación que haga previsible  su estimación anualizada, todo será mas sencillo. Si los aumentos de tarifas disparan los números del primer semestre la cuestión puede ser mas tirante y enojosa. Hoy la negociación parte de una brecha de 18 puntos y parece mucho.  El debate real podría acotarse a una diferencia bastante mas reducida.


  La mesa de negociación recién empieza pero está muy claro que en ambos lados hay fortalezas y debilidades:

         a) Docentes: Cuando las clases no empiezan el tiempo empieza a jugar en su contra. La sociedad puede entender y acompañar sus reclamos pero está muy claro que las aulas cerradas desordenan la vida familar y se multiplican los reclamos por una pronta solución. 

         b) Gobierno: Ninguna foto sin el comienzo de clases en tiempo y forma es buena y muy pronto se le reclamará por el comienzo tardío de las negociaciones. Y otro problema principal: Confronta contra un colectivo con mucha unidad gremial, de historia combativa y donde no hay posibilidades de despidos cómo en el sector privado.