miércoles, 20 de noviembre de 2019
   
 
03/02/2017
     
Tiempo y riesgos

La CGT anunció movilización para la primera semana de marzo y paro general para después. Falta mucho y es el mejor guiño para poder negociar con el Gobierno. El conflicto docente en cambio, con respaldo unificado de las centrales gremiales, parece un conflicto mas urgente y complicado para el oficialismo.

 Todo lo dicho ayer en la reunión cegetista es cierto: Los empresarios no cumplieron el acuerdo verbal de evitar despidos, el Gobierno propone de manera cotidiana una  reforma laboral y entre registrados e informales perdieron sus ingresos mensuales mas de 300.000 trabajadores. Uno de los voceros mas críticos volvió a ser Omar Plaini,  representante de Canillitas pero históricamente muy cercano a Moyano y Camioneros. Otro de los levantiscos, extrañamente, fue  Roberto Fernández (UTA) que se apuró a expresar el apoyo de su sector -decisivo- en las medidas de fuerza anunciados pero abriendo la puerta a un posible diálogo con el Presidente.

 Cómo pasa desde el inicio de la gestión de Cambiemos la estrategia de la conducción gremial es la misma: ceder al reclamo de los mas duros fijando fecha para medidas de fuerza pero con tiempo suficiente para habilitar alguna negociación. El vínculo de varios de ellos con Jorge Triaca, por ejemplo, es permanente. Un mes y medio en la vida politica y gremial argentina es largo plazo y con seguridad el Gobierno y la conducción sindical buscará caminos que eviten o amorticen la anunciada medida de fuerza.

  El conflicto docente es otra cosa. Sus consecuencias tienen elevada sensibilidad social, mucha participación de las bases a diferencia de otros gremiois y un factor clave cuando el conflicto crece:  En el sector privado la amenaza de despidos es una herramienta permanente y de  alto poder disuasorio. Con los docentes  no pasa. Puede haber huelgas prolongadas y retención de haberes, pero desde el retorno de la democracia no se recuerda a algún gobierno nacional o provincial cesanteando maestros. No es poco cómo condicionante  de ninguna negociación.

 Sonia Alesso, titular de CTERA, anunció ayer algo que para el Gobierno puede ser mas complicado en el corto plazo que el propio anuncio de la movilización o el paro: "Tenemos el pleno respaldo de la CGT y la CTA  en nuestro pelea contra la derogación de la paritaria nacional. Nosotros pertencemos a la central sindical que conduce Godoy, pero en la dirigencia gremial docente hay otros cuatro sectores integrados a la CGT y el apoyo es unánime. Nadie entiende porque todavía no se convocó al diálogo"

  El Gobierno señala no estar solo en esto de tratar de evitar que haya un piso salarial mínimo para los docentes.  Gerardo Morales dijio ayer "La situación fiscal es muy delicada, no podemos aceptar que nos impongan sueldos que después no podemos pagar"

  Seguramente el radical jujeño y otros mandatarios provinciales tienen razones de peso. Nadie precipita un conflicto por la simple voluntad de confrontar. Pero también es verdad que que el escenario puede ser muy complejo para el Gobierno: Reclamo docente nacionalizado, con el Ejecutivo cómo actor principal al no convocar a paritarias y la CGT y la CTA  unificadas en el respaldo a los maestros.