lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
20/12/2016
     
Facturas.

Alfonso Prat Gay señalado por varios cómo responsable del envío de Ganancias al Congreso. Verdades relativas.

 De manera previsible el Ministro de Hacienda, desplazado de las últimas negociaciones, parece el dueño de los últimos errores del Gobierno en materia parlamentaria y anticipan para él un próximo destino diplomático.  Prat Gay nunca comulgó con el resto del equipo económico y con seguridad hay diferencias de peso con la Jefatura de Gabinete, pero está claro que nunca pudo decidir a solas el envío del fracasado proyecto de Ganancias a Diputados,  menos en Extraordinarias.

 Las leyes que se debaten a último momento en Ordinarios y los elegidos proyectos que se tratan a partir del 30 de noviembre deben ser el resultado de una decisión política que no toma un técnico.  Quién define la estrategia, de acuerdo con las autoridades del oficialismo en ambas Cámaras es el Ejecutivo a través de Jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior. En sus manos está la relación con las provincias y la negociación con los bloques de la oposición, mas aún en un gobierno tan flaco en materia de mayorías parlamentarias. El rol de Economía es procesar números, elegir variables y describir escenarios futuros. Ni siquiera Cavallo, el Ministro mas poderoso desde el 83 en adelante, determinaba per se el envio de determinados proyectos al Congreso. Podía pedir, sugerir o alertar sobre su conveniencia o urgencia, pero la decisión final era del poder político. 

 Indicar que el responsable de lo que pasó es Prat Gay porque el proyecto agravaba el déficit  fiscal puede ser el camino mas fácil para descomprimir la situación, pero no explica toda la verdad.  Los errores mas serios en este proceso fueron políticos. Nadie defendió la norma en Diputados, facilitaron la sociedad FPV - FR, imaginaron  fallidamente que los Gobernadores podían revertir la ley en Senadores y terminaron buscando un acuerdo a las apuradas con Sergio Massa después  de tratarlo de "impostor" y el "dirigente menos confiable de la política argentina". En esta cadena de desaciertos el ex JP Morgan y apoderado de Amalita Fortabat no tiene ninguna responsabilidad.