lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
19/12/2016
     
Los límites.

La reunión de ayer en casa de Massa demuestra con claridad los condicionamientos del Gobierno al momento de evitar el reclamado diálogo social: sin números en el Congreso y con una economía estancada los acuerdos parecen inevitables.

 Alguna vez Néstor Kirchner le señaló en confianza  a un grupo de empresarios: " No escuchen tanto lo que digo, miren lo que hago"  Estará Mauricio Macri repitiendo la misma estrategia ?

 El encuentro del domingo en  Tigre no tiene poca simbología. El Gobierno sentó junto al jefe Renovador a Rogegio Frigerio - su ministro mas dialoguista-  Emilio Monzó, principal objetor de Marcos Peña y Durán Barba - , Luciano Laspina y Nicolás Massot, los dos diputados PRO de mejor comuniciación con el peronismo.  Marcos Quintana fue el quinto asistente. En representación del Ejecutivo y cómo veedor general, un rol que suele incomodar a otros ministros. 

Antes de esta foto el Gobierno había dejado avanzar el matrimonio  FPV - FR en Diputados hasta su consumación : "Ahí están, ya se juntaron Massa y Kicillof. Ellos son lo viejo, nosotros somos lo nuevo". Luego llegaron mas dardos contra el tigrense: "Impostor" y  "es el dirigente menos confiable de la política argentina". También la reivindicación pública del Presidente para con Peña, Lopetegui  y Quintana "Ellos son mis ojos, son yo".

  Reivindicar a los propios y señalar las potenciales debilidades del adversario son herramientas cotdianas de la política y en ese marco podrían leerse las decisiones y declaraciones del Presidente.  Sin embargo, algo no cierra en este sistema de toma de decisiones. Este es un Gobierno que nació muy frágil en materia de capital parlamentario y olvidar  el detalle - o enojarse - puede significar el pago de costos muy altos.

  La intransigencia del Ejecutivo tiene además un costado práctico que hace un poco menos comprensible su posición. Durante el primer año de Gobierno la inflación llegó casi al 40 %,  se perdieron mas de 200.000 puestos de trabajo registrados y la desocupación según el INDEC está en el 9,9; cayó el consumo, creció el endeudamiento y la imagen del Gobierno nunca remontó luego de los tres meses iniciales.  Con estos parámetros resistirse al diálogo y al consenso  resulta  mas complicado. Siempre se puede desde una gestión de Gobierno fijar objetivos de manera unilateral y apostar a recoger supuestos aciertos en exclusividad, pero hacen falta recursos y mayoría parlamentaria. 

 Sergio Massa y Diego Bossio - principalmente el primero - fueron decisivos para la primavera parlamentario del Gobierno. Duró nueve lunas y nada había cambiado tanto cómo para explicar la dureza del propio Macri y Marcos Peña con su aliado mas importante. Por el contrario en los últimos dias se multiplicaron los reclamos por una mesa de consenso. La piden los propios como el Jefe de Diputados, aliados directos entre quienes se cuentan Ernesto Sanz y Mario Negri  y opositores confiables cómo MIguel PIchetto. La opción elegida sin embargo era otra hasta que la comitiva llegó a Tigre. La necesidad y la preocupación suelen ser razonables consejeras. Pasado mañana será la primera evaluación de lo acordado o no ayer domingo. Si escampan las coincidencias, habría que empezar también a  mirar mas las acciones que las palabras del Presidente.