lunes, 21 de agosto de 2017
   
 
21/11/2016
     
Sujeto macrista

Las criticas de Emilio Monzó. Los cuestionamientos empresarios. El Gobierno ante un año electoral decisivo y una pregunta pendiente: Donde está y cuanto vale su voto propio, cuáles son sus adhesiones permanentes?

 Una de las fotos de la semana pasada fue previsible. Las otras no tanto. El viernes marcharon al Congreso la CGT, organizaciones sociales cómo el Movimiento Evita, Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa y algunos referentes de empresas PYMES. También trabajadores estatales pero sin la presencia de Hugo Yaski y Pablo Micheli, conducción de ambas CTA. No hubo novedades en la convocatoria. Schimdt y los suyos eligieron este camino cómo la opción menos confrontativa a la del Paro General,  pero dispuestos a recuperar parte del poder adquisitivo del salario perdido por la inflación del año. Los movimientos de desocupados dispuestos a lograr mayor asistencia de la Ministra Stanley y los comerciantes pidiendo por mayor consumo. Todo razonable y esperado. El Gobierno sabe que el auxilio económico a las Obras Sociales es el mejor freno para protestas mas duras de la CGT y también  está claro que por ahora no hay seducción posible para los trabajadores registrados o no. El caso de las PYMES tiene sus particularidades: hace uno año mucho eligieron Macri Presidente y otros no,  pero nadie imaginó que la opción del Ejecutivo por las Inversiones iba a afectar tanto el consumo interno.

  Menos esperable en cambio es el clima entre empresarios, consultores y economistas. La enorme mayoría de ellos eligió a este Gobierno como la mejor contracara posible de CFK. Imaginaban un rápido ajuste del gasto público, como consecuencia de ello una caída mas pronta de la inflacion y una menor carga impositiva que mejore márgen de rentabilidad. La elección del Gobierno fue otra ("No aceptamos que nos corran por derecha algunos sectores liberales " dijo Eduardo Amadeo) y el desencanto campea en todos lados menos en dos sectores: Bancos y parte del complejo agropecuario. 

  El tercer dato fue la aparición pública de Emilio Monzó diciendo públicamente lo que hace mucho señala de manera reservada: "Cambiemos fue una buena alianza electoral, está por verse si puede ser una alianza de Gobierno".

   Este marco no es el mas promisorio para el Gobierno en términos electorales: Cuestionamientos de trabajadores registrados, informales, pequeños y medianos comerciantes, empresarios, economistas amigos y críticas del propio titular de la Cámara de Diputados. No es poco. Cambiemos ha sido muy rupturista con lo conocido en materia política en la Argentina y tal vez no corresponsa ninguna comparación con el pasado. Sin embargo,  alfonsinistas, menemistas y kirchneristas hubo siempre, aún en los momentos mas críticas de cada una de estas administraciones. Hoy, cuando la economía no enamora y la ansiedad multiplica el desencanto, cual es el macrismo que apoya y sostiene al gobierno al cabo de su primer año?

  El Gobierno tiene una respuesta y es atendible. La imagen del Presidente no es la de diciembre pero es aceptable. María Eugenia Vidal registra niveles todavía mas altos en la Provincia, no hay nubes para la gestión oficialista en la Capital y la dispersión del peronismo sigue siendo el  mayor capital del oficialismo en función de las elecciones que vienen. Cuestiones intangibles pero valederas. También la mejor manera de buscar un camino alternativo a otro hecho  concreto: Poca ilusión y mucho desencanto cómo saldo general para el primer año de Cambiemos en el poder. 

   Este resultado parcial de la gestión  tiene un entendible gusto amargo para el Gobierno. Atendió  demandas económicas de la CGT y  pretendió  no descuidar el gasto social pero nadie terminó  conforme. El año que viene algunos premiarán ese intento de equilibrar la escasez o la mayoría irá a votar enojada?  En junio, con las primarias en marcha, empiezan las primeras respuestas.