lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
31/10/2016
     
Sin saldar

Las diferencias de Carrio dentro de Cambiemos son públicas. Ahora también aparecen las disidencias de la UCR. Lousteau, Malvinas y el posible tratado de libre comercio con EEUU en la agenda sin consenso. El rol de Sanz. La negativa a aumentar la cantidad de diputados. La gestión no es neutra.

 
   El fugaz encuentro de la semana pasada de la conducción de Cambiemos - con muy restringida cobertura periodística - estaba claro que no iba a solucionar de manera urgente las tensiones de la alianza. El dato nuevo es que junto a Elisa Carrió también aparecieron los contrapuntos con la UCR. Algunos de manera mas expresa que otros. 

   El tema mas sensible, pero por ahora en estado de hibernación, es la potencial candidatura de Martín Lousteau en la ciudad de Buenos Aires. Razonablemente el Ejecutivo quiere postergar su retorno hasta el 2019 pero sus intereses no son compartidos hasta aquí por la conducción del radicalismo de Capital. La cuestión puede ser muy compleja para el andamiaje electoral del oficialismo en la Capital y todo el país y hasta aquí las intenciones son divergentes. Por ahora no forma parte de la agenda mas urgente pero nadie indica que el consenso será sencillo.

  Los otros items son menos reservados. Durante todo el año hubo reclamos en sordina por la nula participación del partido en las decisiones de Gobierno pero ahora ya son públicos. Federico Storani, que siempre hasta aquí priorizó el acuerdo macro con el PRO cómo la mejor herramienta posible para derrotar al kirchnerismo en octubre pasado, señaló ayer:

            ----- Convocar a un Consejo Económico y Social debería ser prioritario "No compartimos la decisión de no hacerlo. Una mesa de diálogo entre el Gobierno, los empresarios y sindicatos es  el mejor escenario posible"

             ----- "Hay que tener mucho cuidado con tratados de libre comercio con economías asimetricas cómo es el caso de EEUU". La propuesta fue formulada por Francisco Cabrera, Ministro de Producción y luego relativizada por Susana  Malcorra. Antes de Storani también Ricardo Alfonsín habia salido a cuestionar con dureza esa posibilidad: "Nunca ninguna economía del mundo se desarrolló con este tipo de acuerdos"

            ----- "Hablar exclusivamente de gestión no es neutral. El Gobierno - dijo Storani - pretende hacer hincapie solo en este tema pero hay que recordar que en los 90, cuando se indicaba que debíamos ser parte del Consenso de Washington, también se reivindicaba lo mismo"

    Mario Negri por su parte tuvo dos diferencias públicas . Con sentido común rechazó el proyecto del PRO en Diputados para incrementar la cantidad de legisladores  -" es imposible votar esto sin debate y de madrugada"- y menos compartió la idea del Ejecutivo del documento conjunto con Gran Bretaña por Malvinas.

    Nada indica que este disenso escale a niveles de riesgo. El dato nuevo es que los reclamos, que siempre existieron, ahora son públicos. También un mensaje para el Gobierno en cuanto a los interlocutores que elige dentro del partido. Se entiende la relación personal del Presidente con Ernesto Sanz, pero el diálogo y la participación deben darse con las autoridades partidarias y parlamentarias.