lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
26/10/2016
     
Massa mañana

El Frente Renovador pendula entre los riesgos históricos de una tercera fuerza y el incierto regreso al peronismo. Retroceso territorial. El peso de los históricos. El rol de CFK.

  El massismo tuvo una participación clave en el primer año de gestión de María Eugenia Vidal  y también a nivel nacional facilitando la aprobación de leyes indispensables  para el Gobierno. En consonancia, la imagen de su principal referente se sostuvo entre las principales del país. No es poco en el marco de la prolongada polarización entre Cambiemos y el FPV.

   La solidez de los actores políticos, sin embargo, no solo depende de su fortaleza parlamentaria y presencia mediática sino básicamente de su poder territorial. En este escenario el Frente Renovador no atraviesa su mejor momento y aparecen sus debilidades mas notorias en función de lo que viene

  Está muy lejos aquel 2013 donde Sergio Massa derrotó a Martín Insaurralde y decenas de intendentes de la provincia se sumaban a su espacio. En octubre pasado solo consiguio ganar en 10 distritos sobre 135 . Uno de ellos fue Joaquín De la Torre (San Miguel) que al poco tiempo emigró cómo Ministro de Producción al gabinete de María Eugenia Vidal. En el conurbano solo quedaron Tigre y San Fernando levantando la bandera renovadora. En el interior apenas siete municipios de regular tamaño cómo Chascomús, Chivilcoy o General Alvarado. Poco para mostrar en materia de despliegue territorial. En el camino se habían perdido intendencias de mucha densidad poblacional cómo San Martín, Merlo o Almirante Brown y aliados muy sólidos cómo Gustavo Posse en San Isidro.

  El retroceso del massismo en la materia es notorio y sabe que intentar alguna recuperación es harto complejo. Ayer Malena Galmarini estuvo recorriendo Quilmes  cuestionando a Martiniano Molina. Primera presencia en el sur del conurbano en mucho tiempo. Desde la salida de Darío Giustozzi del Frente no ha habido dirigentes renovadores de peso en la tercera sección electoral.

  Lo que viene, consecuencia de este presente de escasez, no parece cómodo para los tigrenses. La primera opción es continuar cómo hasta ahora, solos, frente a una previsible nueva polarización entre Cambiemos y el FPV.  El resultado, se sabe, no puede ser promisorio.  La segunda es un posible regreso al peronismo. Este camino es alentado por históricos cómo Aldo Pignanelli, Alberto Fernández o Felipe Solá pero no está claro cómo podría ser.  La Primaria abierta frente a otros candidatos, por ejemplo Randazzo o Scioli es una de las alternativas.  La idea no resulta sencilla de concretar pero podría ser una herramienta electoral de mucho peso frente a Cambiemos. 

    Ambas opciones implican riesgos. Ir en soledad puede significar mayor licuación del capital electoral.  El potencial regreso al PJ te blinda con la protección de una estructura mas grande pero  te despersonaliza cómo candidato. Tampoco hay,  por supuesto, certezas de victoria en la posible interna.

   Este es el presente de Massa. Buen año parlamentario en La Plata y Buenos Aires, hombre de consulta indispensable para el macrismo pero con dudas políticas serias sobre cómo sostener lo conseguido.