lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
10/10/2016
     
El nombre

Poca argumentación y consenso para cambiarle el nombre al Centro Cultural Kirchner. Las urgencias parlamentarias van por otro lado. Puede haber costos políticos?

 Seguramente alguna auditoría en marcha determinará dentro de poco que las modificaciones en el viejo palacio del Correo Central costaron mucho mas de lo que correspondía, pero  es verdad que el producto final conformó a todos.  A Cristina Fernández en el tramo final de su mandato y a Mauricio Macri en sus  inicios. Los salones del Centro Cultural son usados de manera permanente para las mejores convocatorias del  Gobierno de Cambiemos y ahora hasta se alquilan  para eventos de corporaciones  privadas. El impecable sonido de la Ballena Azul también enamora. Martha Argerich y el maestro Barenboim fueron los últimos en reconocer su acústica impecable.

   La continuidad, cómo en el caso del Ministerio de Ciencia y Técnica, era  una señal saludable en medio de tanto debate cotidiano. Sin embargo apareció Hernán Lombardi y su idea:  Cambiarle el nombre. El Centro Cultural se llama Néstor Kirchner por una ley votada por el Congreso Nacional. El Gobierno de la Ciudad no pudo intervenir en el bautismo por ser el Correo una empresa perteneciente a Nación. Por esa cuestión reglamentaria se coló el proyecto que habilitó en su momento al FPV a recordar al presidente fallecido. 

   En el tramo final de su gestión, a nivel nacional, provincial y municipal, el gobierno anterior saturó de inauguraciones que recordaban al ex presidente. Todas votadas por los respectivos cuerpos legislativos, nunca por decreto, pero lejos del sentido común y marcando un péstimo mensaje en plena campaña electoral del año pasado. "Ponele Kirchner a todo" fue una estrategia impecable  para espantar el voto de millones de indecisos. Durán Barba nunca imaginó tanto.

  Sin embargo, la idea de Hernán Lombardi no parece feliz,  la argumentación es endeble y nadie en el oficialismo parlamentario ha levantado la mano para decir que es un tema prioritario.

    Dijo el Ministro de Cultura "creemos que hay que cambiar el nombre de Néstor Kirchner porque hay gente decidida a no concurrir hasta que ello ocurra"  De verdad hay gente que piensa así? Cuántos son?  No hay motivos mas sólidos para proponer la modificación?  Siguiendo  esta línea de análisis podria suponerse que hay gente que sigue sin transitar por Juan Domingo Perón desde que Cangallo paso al olvido. Pasa eso? Hay argentinos que evitan Rivadavía porque no concuerdan con su figura histórica?

   Un Centro Cultural y un estadio de fútbol no son lo mismo, pero ambos son escenarios de convocatorias populares. Pregunta, alquien recuerda cómo se llama la "Bombonera"? Cuántos conocen el nombre del "Monumental"?  No estaremos sobredimensionando la cuestión un poco?

   A nivel parlamentario hay dos problemas para con el proyecto. Uno legislativo y el otro político. Tienen hoy margen Emilio Monzó y Gabriela Michetti para discutir precisamente esta cuestión con el FPV? Hasta aquí - mal no le ha ido - lograron aprobar leyes muy difíciles desde su incómoda situación de minoría en ambas Cámaras. Tiene sentido confrontar por esto? Lo político no es menor. Hay una sociedad que mira muy atenta lo que pasa con el tema social y la inseguridad y espera soluciones muy pronto. En esta coyuntura hay que discutir si se llama Centro Cultural del Bicentenario o Néstor Kirchner?

 La idea le pertenece solo a Lombardi o es de alguien más? Sea individual o en conjunto, parece repetir el anterior sistema de decisiones. Cuando el Gobierno de CFK impuso el nombre solo conformó a los propios. Cambiarlo ahora es lo mismo pero con sentido inverso: atender a unos pocos. En el medio, una enorme mayoría buscando reparar temas mas urgentes.