martes, 19 de noviembre de 2019
   
 
26/09/2016
     
¿Y la plata?

122 muertos en la provincia en 9 meses. Policías involucrados en el delito, cómplices o sin aptitud para el cargo. Otra vez la Inseguridad como tema central en la sociedad. Cualquier proyecto requiere de mas recursos que los actuales. Y nada indica que esos fondos estén disponibles en un futuro cercano.

 
   En algún momento - hace solo un par de años - se supuso que aumentando la cantidad de policías en la Provincia se podia dar una mejor pelea contra el delito en Buenos Aires.  El método no ha funcionado lamentablemente. De la mano de incorporaciones en la Bonaerense y la creación de los agentes municipales se duplicó la cantidad de efectivos: de 45.000 a 90.000. El delito sin embargo siguió creciendo.

   Las policías locales fueron una creación desesperada  de Daniel Scioli,  en campaña para presidente. Ayer cómo hoy la inseguridad era un imperativo social urgente y de la mano de Alejandro Granados se puso en marcha un sistema que mirado de cerca resulta mas precario de lo imaginado. Prima facie el objetivo inicial parecía cumplirse: mas presencia de uniformados y patrullas en calles y barrios del conurbano. Menos de un año después el saldo es frustrante: el 30 % de los nuevos convocados tienen distinto tipo de falencias para el cumplimiento de su rol y mas de 1000 no han superado los exámenes psicofísicos de rigor.  El triptico que define a un "pitufo" (uniformes integramente azules) tipo  es inexperiencia, escasa o nula preparación y salarios mínimos.

  En paralelo,  lo trascendido hace poco desde la propia Casa de Gobierno ante la solicitud obligatoria de presentación de declaración jurada de bienes de los Comisarios de la Policía Provincial.  Centenares que se siguen negando a la requisitoria del poder político y decenas que no pueden justificar propiedades a partir del salario que perciben. 

   La meneada pelea contra la Inseguridad - y el intento de atender el mayor reclamo social - debería afrontarse en tres planos. El primero supera cualquier intento que se haga desde lo policiar o juridíco y es  el trabajar por una sociedad con menos desigualdades. Las profundas diferencias económicas  - mas notorias en el conurbano que en otros lugares del país - están directamente ligadas al crecimiento de la violencia y el delito.

   El segundo punto es el legal. Excarcelaciones y reducciones de pena  aceleran la recuperación de la libertad por parte de detenidos que reinciden en proporciones preocupantes. Lo reconoce hoy la propia Servini de Cubría  ("La puerta giratoria es obligada por falta de lugares de alojamientoi") En el medio,  un sistema carcelario con  un nivel de recuperación casi inexistente. El CUD (Centro Universitario de Devoto) podría ser un modelo en sentido contrario pero su influencia númerica es mínima. El nivel de reincidencia de quienes estudian allí es insignificante, pero también es muy escasa la proporción de quienes pueden acceder al sistema.  

   La tercera cuestión es la que nos ocupó al comienzo. Tal vez la mas grave. Tener buenos salarios y una preparación profesional no es un antídoto absolutamente garantido en la lucha contra la corrupción pero significa un primer paso indispensable. El salario inicial de un policía neoyorkino es de 3000 dólares y el de un británico 2500 euros. Ambos, a plata argentina, con un sueldo entre 45 y 50.000 pesos. En España un escalón por debajo pero por poco.

   En nuestro país la única fuerza con sueldos dignos para el mercado laboral y el tipo de tarea que se cumple -arriesgando la vida de manera permanente-  es la Policía Federal y su heredera  la Metropolitana.  Son la garantia de seguridad del municipio mas rico  y  mas reducido en cuanto  a territorio. Los resultados son visibles. Mas allá de viejas dudas sobre la protección  de prostíbulos y casos de trata, no es una Policía visibilizada por la sociedad cómo una fuerza asociada a la corrupción.

   La Policia Bonaerense y sus pares provinciales (Santa Fe, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba) cargan con demasiados casos de Comisarios vinculados a ilícitos y denuncias por abuso y violencia institucional. Ningún cambio es de la noche a la mañana. Pero debería ser un imperativo conjunto el empezar con una formación en serio, de verdad, de agentes y oficiales que dentro de cuatro o cinco años empiecen a conformar el perfil de una instituición diferente.

   El mejor salario y los mayores recursos no son la única cuestión pero  resultan primordiales.  El menemismo en su momento mejoró ingresos del Poder Judicial y su Presupuesto dejó de ser una cuestión a debatir todos los años. El FPV duplicó los recursos para Educación y el CONICET y la Ciencia recuperaron envergadura.  Es el tiempo de Cambiemos y la Seguridad?  Mejorar el sueldo de centenares de miles de efectivos debería ser el primer paso. Despues, exigir una transparencia institucional que hoy no existe.  Cuesta plata, por supuesto. Tampoco está claro de donde tiene que salir el presupuesto indispensable. .  A mediano plazo no aparece a la vista otra camino: mejores leyes y mejores recursos humanos. El mientras tanto seguirá siendo solo parche y coyuntura.