lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
14/09/2016
     
Luz amarilla

Los bancarios hicieron ayer la primera presentación oficial en el Ministerio de Trabajo solicitando la reapertura de paritarias. El Gobierno se opone y el Presidente pide paciencia. La alternativa del bono. Efecto espejo en otros gremios.

 
   Sergio Palazzo es hoy tal vez el dirigente cegetista mas confrontativo con el Gobierno. No se sumó a la nueva conducción oficial,  tuvo una larga pelea desde comienzos de año con el Banco Central que resolvió de manera favorable y es el primero en pedir lo que el Ejecutivo no quiere: renegociar antes de fin de año el poder adquisitivo del salario resignado a manos de una inflación muy superior a la imaginada por Prat Gay en el inicio de la gestión Macri. 

   El adelgazado referente bancario tiene origen radical -marca que exhibe casi con exclusividad en el mundo sindical- y buen diálogo con el sector del partido que nunca aceptó la integración con Cambiemos. En un  presente tormentoso para el sector por la detención del "Caballo" Suárez,  no ofrece tampoco  objeciones en el manejo administrativo de su gremio. 

 Un dato mas explica su decisión de avanzar pidiendo reapertura de paritarias: Sabe que reclama en un sector al que le ha ido muy bien en estos primeros nueve meses del nuevo Gobierno.  SMATA, UOM, UOCRA, Alimentación, Texitiles y varios otros conocen en detalle las consecuencias de la recesión, pero no es el caso del sector financiero.

  El acuerdo salarial de la Asociación Bancaria no fue malo (33 %) pero  sus cálculos muestran hoy  un deterioro del poder adquisitivo cercano al 10 % y pretenden el correspondiente resarcimiento. El Gobierno se niega de manera rotunda porque sabe que el efecto cascada puede ser imparable. De hecho los docentes reclaman lo mismo desde hace rato pero todavía no concretaron la petición formal.

  Nada indica que la pulseada que viene sea sencilla para el Ministerio de Trabajo.  Puede ser - como ocurrió con  medidas de fuerza similares- que en la banca privada el acatamiento  sea poco significativo, pero en las entidades públicas la adhesión suele ser masiva y los inconvenientes para el público se multiplican. Palazzo, de la mano de la confrontación, ha elevado considerablemente su perfil cómo dirigente y todavía se recuerda su último discurso con agravios para la figura de Juan José Aranguren.

    El Gobierno no solo le teme al efecto rebote. También supone que una nueva negociación de salarios podría abortar la tendencia a una inflación en descenso. Sabe sin embargo que debe haber alguna medida de contención social y por eso considera que la opción del Bono -monto fijo a cargo de las empresas- es mucho menos complejo para la Economía que la reapertura de paritarias.  El punto tampoco es sencillo porque la disparidad es manifiesta. Desde Arcor, que anuncia bonificaciones por única vez que van de $15.000 a $30.000 a aquellos que dicen que no pueden ofrecer absolutamente nada.  Cómo se resuelve? Por empresa, por sector?  Para algunos si y para otros no?

   Dudas y temores se precipitaron con el reclamo de Palazzo, el radical combativo. El único representante empresario que habló  fue un conciliador Carlos Melconian: " Hay temas que son del Ejecutivo y ahi no nos metemos, pero en aquellos que esten dentro de nuestra órbita  existe la mejor predisposición al diálogo con trabajadores y representantes gremiales. Nos reunimos semanalmente y siempre se encuentran soluciones"