lunes, 11 de noviembre de 2019
   
 
08/09/2016
     
El Paro

La pasada Marcha Federal y el encuentro de ayer entre la CGT y los movimientos sociales aceleran su convocatoria. Malestar por declaraciones del Ministro de Modernización. La reunión de Triaca con la CTA de Pablo Micheli.

 El moyanista Juan Carlos Schmidt siempre fue el dirigente de mejor diálogo con los movimientos Sociales ( Movimiento Evita, Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa) y estrenó la nuevo conducción con el encuentro de ayer. Los invitados se consideran representantes en escencia de trabajadores desocupados y estaban buscando este puente desde hace mucho. La confluencia es un anticipo mas de lo que pretenden sea una convocatoria muy amplia a un paro general que también pretenden explicitamente Hugo Yaski y Pablo Micheli.

   La búsqueda de unidad no es un elemento menor.  Cualquier dirigencia gremial pretende el mayor grado de acatamiento posible en estas convocatorias y en este esquema le cabe a los sindicatos del transporte un rol decisivo. El punto deberá ser resuelto dentro de la propia CGT, pero sumar la adhesión de los estatales -docentes por ejemplo-  mas la presencia en la calle de los movimientos sociales puede anticipar un paro de dimensión llamativa.  De hecho, desde el 2003 a la fecha no hubo ninguno con tales características.

  La CGT siempre fue bastante remisa a embarcarse en reclamos que no le pertenezcan en exclusividad, pero la Marcha Federal del pasado viernes tuvo una concurrencia que sorprendió a todos y aceleró la toma de decisiones. Juan Carlos Alderete señaló ayer que ya acordaron con Schmidt, Acuña y Daer un nuevo encuentro para el próximo 24, un dia después del congreso de la central obrera y donde podría fijarse la fecha de la medida de fuerza.

  Las definiciones del Presidente ("No hay reapertura de paritarias"), el reconocimiento oficial por parte de Jorge Triaca sobre el número de despedidos y los anuncios del Ministro de Modernización sobre revisión de contratos de estatales antes de fin de año alfombraron la decisión de toda la dirigencia obrera.  En el medio está la próxima reunión del Ministro de Trabajo con la CTA de Micheli, pero no parece haber demasiado margen para que alumbre alguna solución.

    El Gobierno reitera ante esta posibilidad que corresponde esperar, que la inflación está a la baja de manera notoria y que la discusión salarial del año próximo se concretará sobre un escenario distinto, con una economía en crecimiento.  No todo parece voluntarismo. Economistas cómo Mario Blejer y Miguel Bein también aportaron optimismo pero es cierto que los datos del presente son todos muy complicados para quién vive de un sueldo o está buscando trabajo. 

   Si lo que viene es mejor ¿Existe alguna posibilidad de amortiguar costos con sumas fijas o aumentos a cuenta? Hasta ahora no hay ninguna señal. Mientras tanto, para fines de este mes o principios de octubre el Gobierno debe prepararse para un Paro General que apunta a ser contundente y muy abarcativo, donde nadie quiere quedarse afuera: dirigentes conservadores, combativos, de izquierda, del sector público y privado y hasta quienes se referencian con la Iglesia.  Demasiado amplio para un Ejecutivo que no supo o no quiso buscar paliativos.