lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
24/08/2016
     
¿Mal dato?

La desocupación casi en un 10% es un número que incomoda al gobierno o por el contrario es funcional a un proyecto donde la baja de salarios sería el punto de partida a una presunta mayor competitividad? Costos sociales y relacionamiento con los gremios. Inversion y mercado interno como variables de un complejo equilibrio.

  Que crezca el desempleo nunca parece ser un buen indicador para un gobierno que no logra consolidar su gestión en los primeros ocho meses de gobierno y tiene además una situación parlamentaria desventajosa. Este registro, publicado ayer en el marco de la saludable transparencia recuperada por el Indec junto a la masiva concentración de productores  - y su correlato social de necesitados - en Plaza de Mayo mostraron un costado preocupante de la actualidad. 

   Sin embargo,  el dato podría ser totalmente funcional a un proyecto de mediano plazo. El Gobierno ha dicho repetidamente que pretende que la Economía vuelva a crecer y para eso es indispensable la  inversión externa.  El punto es que los potenciales inversores reclaman - y Macri coincide- salarios mas bajos y menos cargas sociales. Medidos en dólares -grafican- los sueldos en la Argentina "son muy altos". Lo mismo había pedido hace no mucho tiempo alguno de los industriales de mayor peso en el país. 

   El modelo en ciernes apuntaría a la creación masiva de  puestos de trabajo de la mano de estos capitales pero con salarios mas bajos. Con pleno empleo o desocupación acotada esto no ocurre. Nadie elige  un salario menor al percibido en la actualidad o  menos beneficios sociales. Mas desempleo hablilita a  condiciones laborales mas adversas que en el presente.

   Puede funcionar? La pregunta todavía no tiene respuesta. El Gobierno dice sobre el punto dos cosas:

                                                       a) No podemos aislarnos del contexto internacional. Los inversores que llegan no piden nada diferente a lo que ocurre en otros lugares del mundo.

                                                         b) Crear empleo genuino y en el sector privado es el único camino posible. La creación  desde el sector público es una fantasia imposible de sostener.

    Los argumentos no son menores. Pero también hay otra realidad. La historia argentina, en lo gremial,  tiene particularidades propias que arrancan en el origen de la UCR y el peronismo.  Desde los 60 en adelante ha habido sobradas experiencias en materia de reacción política y social cuando se pretendió avanzar sobre conquistas laborales.

      Esta claro que en pleno siglo XXl  es inimaginable un proyecto de economía cerrada, pero tambien parece improbable imaginar una Argentina con derechos laborales similares al sudeste asiático.  Alguien trabaja o está pensado un modelo a mitad de camino?

    La otra variante sobre la cual tampoco hay ninguna claridad es respecto al mercado interno, que sostiente el 70 por ciento de la actividad económica de cualquier país. Durante el kirchnerismo el crecimiento de las PYMES (mayoritarias dadoras de trabajo) se sostuvo en un alto nivel de consumo posibilitado por el poder adquisitivo de los salarios.  Hoy, con despidos crecientes y menos poder adquisitivo, cómo se sostiene el universo de las pequeñas y medianas empresas?

    Por ahora el término medio no ha aparecido. El Presidente se quejó de las leyes laborales y el ausentismo cómo si el sector fuese el principal responsable de una situación que no provocó. La dirigencia de la CGT respondió rápido "no queremos ser China" . Entendible desde lo particular pero repitiendo una falencia histórica: discutir cómo generar empleo en un mundo cada vez mas globalizado y menos posibilidades de imponer reglas locales. 

    En este contexto se conocieron  los nuevos datos sobre desocupación. Quienes trabajan en el Gobierno para el mediano plazo tal vez no se hayan preocupado tanto. La cuestión a determinar es si lo imaginado resulta viable.