lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
18/08/2016
     
Pos-tarifas

El conflicto docente de la semana que viene amenaza con no ser un hecho aislado. Cóctel complejo entre la falta de recursos, la combatividad gremial, los fueros y la repercusión social de millones de chicos sin clases.


     Los maestros anunciaron un paro de 48 horas dividido en dos jornadas. El primero la semana próxima y el otro en los primeros dias de setiembre. Lo que viene en la materia, por un conjunto de elementos, debería estar ya en el radar de temas sensibles a afrontar  por el Ejecutivo por varias cuestiones:

                     1) Solicitan los distintos gremios (De UDA a CTERA pasando por la poderosa SUTEBA) una recomposición salarial de casi el 15 % para este segundo semestre y por lo menos en Provincia de Buenos Aires ya avisaron Vidal y Lacunza que no hay recursos previstos.

                      2) La conducción política de los distintos sindicatos de guardapolvo blanco responde casi en su totalidad a Hugo Yasky,  el mas kirchnerista de los dirigentes y  principal  impulsor de un paro general hasta aqui resistido por la CGT.

                       3) Las suspensiones y despidos en el sector privado son siempre el gran regulador de la virulencia gremial. Esta visto y comprobado que los reclamos se atenuan o desaparecen si la situación empresaria asi lo determina. En el conflicto docente esta variante no existe.

                       4) La repercusión en la sociedad de cualquier paro de maestros es inigualable respecto a una medida similar de otro sindicato.  Las escuelas son también la guardería y la comida de millones de alumnos. El cierre genera un malhumor masivo a veces dirigido sobre los propios maestros y en otros al Ejecutivo  por la falta de soluciones urgentes.


     El Gobierno apostó mucho al tema a comienzos de año. Esteban Bullrich logró partidas importantes que permitieron  fijar un salario mínimo que conformó a nivel nacional y luego se encargó de facilitar el acuerdo mas difícil: Provincia de Buenos Aires. El problema es que el incremento sellado (34,6%) fue superado por la inflación y los gremios quieren hoy reapertura de paritarias o bono compensador. Las reuniones en La Plata fracasaron ( La provincia no ofreció absolutamente nada según los gremios) y por eso se avanzó con el paro de la semana que viene.

     La situación no es sencilla. No solo porque no hay recursos sino porque un nuevo incremento a los docentes habilitaría el reclamo paralelo de la policía, médicos y empleados públicos. La misma película de marzo  que todavía no escribió su último capitulo.
    Está claro también que negociar con Yasky o Pablo Micheli resulta para el Gobierno mucho mas complejo que ponerse de acuerdo con Moyano o Barrionuevo. Aqui  no hay fondos para Obras Sociales que discutir, por ejemplo. La cuestión social también es un tema muy sensible. El malestar y la inquietud crece a medida que se multiplican los dias sin clase y las opciones del Ejecutivo nunca son muchas: Aceptar el reacomodamiento salarial implica mas gasto y deficit fiscal. Decir que no es abrir la puerta a mayor conflicto, mas jornadas con aulas cerradas y la consiguiente inquietud social.

   Hoy razonablemente estamos todos mirando lo que pasa con Ricardo Lorenzetti y sus amigos. A partir de mañana habría que prestar atención al paro docente de la semana que viene. Nada indica que sea una convocatoria aislada.