sábado, 24 de junio de 2017
   
 
11/08/2016
     
Cuatro problemas

El Gobierno logró ayer evitar la derogación del tarifazo pero afronta otros costos importantes: Reclamos empresarios, quejas de aliados, endurecimiento opositor y afectación de la base electoral menos cercana.



     Emilio Monzó pudo cumplir el objetivo principal y por ahora no hay barrera parlamentaria para los aumentos de luz, gas y agua. Lo sucedido, sin embargo, tiene costos altos.

     El mas notable es la posición de los socios de Cambiemos. De forma muy explícita Elisa Carrió pidió una  "Solución Política" para el tema:  "Se lo dije al Presidente. Y la primera que señaló que las tarifas eran impagables fui yo".

     Mario Negri se pone el traje oficialista con menos reparos pero dijo lo mismo. Luego de cuestionar severamente al peronismo por años de corrupción,  también pidió una salida por fuera de la justicia.
   
    A este marco corresponde sumar que la oposición logró los 129 diputados que le permitieron sesionar cuando se sentó en su banca el radical tucumano Casañas. Que desde el vamos tiene bloque propio y siempre reclama por la escasa participación -a su juicio- de la UCR en las decisiones del gobierno de Mauricio Macri. Otros señalaron, sin confirmarlo, que su decisión estuvo vinculada  al malestar de José Cano, el comprovinciano preocupado porque las anunciadas obras del Plan Belgrano nunca terminan de empezar.

    Otro discurso muy llamativo por sus características fue el de la massista Graciela Camaño. Apuntó directamente a la figura de Juan José Aranguren: "Hablar de su incompatibilidad  por el millón de dólares que cobró de Shell cuando se fue y tiene depositado en el exterior es lo menos importante. Lo grave es que se está dedicando en este preciso momento a facilitar negocios para su empleador de toda la vida a costa del Estado Argentino. Le estamos comprando combustible a Chile y la que nos vende a un precio carísimo es Shell"  En momentos donde de manera muy comprensible la sociedad reclama un alto standard en la lucha contra la corrupción,  estos señalamientos pueden afectar mas que cualquier objeción técnica. 
   
     Sergio Massa  hasta aquí había sido un buen aliado de Cambiemos. Es cierto que en algún momento lo llamaron "Ventajita" y  ya estuvo en la vereda de enfrente en la Ley contra Despidos, pero los tiempos electorales y los errores del oficialismo lo colocaron mas lejos del Gobierno y nada indica que la tendencia se revierta. Los salteños de Urtubey,  otrora moderados, también fueron ayer autores de mensajes muy críticos al Ejecutivo.

   El tercer inconveniente serio son las empresas (eléctricas y gasiferas) cada vez mas preocupadas por sus problermas de caja ante la imposibilidad de facturar y el el confuso escenario mediato. Sus reclamos tendrán con seguridad un muy alto -e imprevisto- costo fiscal.

     Consecuencia de este marco aparece lo que puede ser el problema mas serio. El kirchnerismo en su momento y ahora Cambiemos tienen una instalación en la sociedad mas o menos similar: 30 % de adhesión muy fuerte (nucleo duro), 30 % de rechazo practicamente inmodificable y un 40% que oscila. Premia lo bueno y castiga lo malo. Aquí está la cuestión. Mas en un Gobierno cómo el de Mauricio Macri donde los niveles de adhesión de la sociedad son escenciales. Cambiemos es minoría en Diputados y en Senadores . Solo una muy buena consideración social del Gobierno permitió avanzar en el Congreso.  Ahora empezaron las dudas. Mayormente no se cuestionan los aumentos pero si su magnitud. Y menos se entiende la impericia en su instrumentación:  Falta de audiencias públicas, rebajas del mil por ciento, ausencia de diálogo con ex secretarios de Energía.                                                                                                                                                                                                

   La suma de errores genera dudas y el apoyo puede mermar.  En este siglo XXl la imagen es casi todo. A un Gobierno con consideración elevada nadie se le anima demasiado. Todo empieza a cambiar  cuando  esos mismos números ayudan un poco menos.