lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
13/06/2016
     
Daños Colaterales

El aumento tarifario que el gobierno quiere llevar a cabo apunta básicamente a eliminar subsidios y reducir el deficit fiscal. El ahorrro hoy verificado sería de 25.000 millones cuando el cálculo inicial multiplicaba ese número por cuatro.

  Los cálculos del oficialismo indican hoy que el gobierno ahorraría 25.000 millones de pesos de aquí a fin de año en concepto de subsidios a  tarifas de gas, luz y agua. El número es el cálculo posterior a la rebaja del 600 % en las tarifas residenciales de todas las provincias de la Patagonia y el 100'% en el caso de pymes y comercios. Sin embargo la previsión inicial, dice Marco Lavagna, era de 100.000 millones de pesos.  La brecha de 75.000 millones es un  problema adicional serio para el Ministerio de Hacienda en su pelea por que no se dispare el déficit fiscal.

   Los inconvenientes son dos ahora. Por un lado la crisis política, judicial y social de las tarifas y por el otro la notoria merma de ingresas respecto a lo que el gobierno imaginaba hace solo cuarenta y cinco dias. El primer punto está lejos de ser solucionado. El miércoles concurre a Diputados Juan José Aranguren y habrá que ver cómo termina parado políticamente. Los reclamos se siguen multiplicando. El dato del fin de semana fue que los Gobernadores de la Patagonia, primeros impulsores de la notoria rebaja en el precio del gas, volverían por nuevas soluciones. Un aumento del quinientos o mas por ciento sigue siendo insostenible para la industria y sectores de servicios cómo la hotelería. El problema legal tampoco está zanjado y menos el judicial, donde no ha habido pasos hasta aquí públicos de la Corte para terminar concentrando los recursos de amparo presentados en todo el territorio nacional.

  En este marco asoma el problema económico. 25 mil millones de pesos de ahorrro podría parecer mucho para los egresos fiscales pero terminan significando solo una cuarta parte de lo imaginado y por lo tanto una luz amarilla que se enciende. La situación es compleja en materia del camino a elegir y los costos a pagar.  Si se prioriza la pelea contra el déficit, la economía tiende a enfriarse, se multiplican las quejas de los sectores afectados y los costos políticos son muy altos . Si la disputa por el equilibrio fiscal pasa a un segundo lugar, los números pueden dispararse, se preocupan los empresarios y las voces ortodoxas aparecen multiplicadas. En ambos lados de pagan costos. El problema hoy para el gobierno es que los reclamos aparecen de todos lados.