sábado, 24 de junio de 2017
   
 
18/02/2016
     
La ventaja

Se profundiza la falta de conducción y liderazgo en el peronismo. Nada indica que se solucione en el corto plazo y es el dato mas tranquilizador para un Macri con problemas económicos serios.

 
   Los historiadores podrán remontarse al  74 o al 83.  Mas para acá, no hay momento comparable a este presente de orfandad para el peronismo.En el 99 había ganado De la Rúa y la Alianza, pero el PJ conservó la provincia de Buenos Aires y siempre estuvo muy claro que cualquier reorganización pasaba por allí. Hoy no, y por eso la crisis se profundiza. Puede verse en cualquier  ámbito de debate: El bloque de Diputados Nacionales del FPV, el PJ de la Capital o el futuro Congreso partidario para elegir autoridades.  En estos ámbitos nadie conduce nada, todo es un complejo ejército de llaneros solitarios con muchos jefes y ninguno soldado. 

   "Me cansé, no puede ser que vaya a una reunión del peronismo porteño  y  tenga que volver a escuchar a Juan Cabandié o Gabriela Cerruti. No tengo nada contra ellos en lo personal, pero tampoco representan a nadie. Otros con mas experiencia tampoco aportan nada y hay un terecer grupo que grita en el partido pero después arregla con Macri en la Legislatura o la Justicia" dijo  un diputado nacional porteño, que anticipa un pronto regreso al sector privado cuando termine su mandato el año que viene

   En los bloques  del Congreso pasa lo mismo. El trabajo de contención de Recalde y Pichetto deber ser permanente. Saben que si no se aceptan los disensos se pueden repetir las divisiones estilo Bossio - Urtubey.  José Luis Gioja dio ayer un ejemplo de lo que sucede. Lo consultaron sobre la eliminación de las retenciones a la minería anunciadas por Macri y las terminó convalidando, en un marco donde Recalde, Kicillof y otros habían sido muy duros contra todos los anuncios económicos del Gobierno.

   Con el Congreso Nacional del próximo miércoles pasa algo parecido. "Alguien sabe lo que van a votar los muchachos" preguntó un veterano cómo Hugo Curto y nadie supo responder con precisión. La idea de la mesa chica es impulsar cómo candidato al ex Gobernador de San Juan, pero nadie puede garantizar hoy alguna sorpresa por delegados que muestren una inesperada afinidad por De la Sota, Massa u otro al margen de las preferencias oficiales.

   La notoria dispersión obedece básicamente a la existencia de tres grandes grupos:

     a) Cristina conducción (La Cámpora, Julio De Vido,Juliana Di Tullio, Agustín Rossi)

     b) Rechazo total a esa posibilidad (Urtubey, algunos otros gobernadores, diputados y senadores)

      c) Camino del medio (kirchnerista integrados si, jefatura no) De manera mas explícita pueden ser Juan Manuel Abal Medina y Jorge Capitanich, pero son varios mas que acompañaron desde muy cerca al Gobierno de CFK pero ahora consideran que debe ser otro momento sin conducciones hegemónicas)

  
    Los dos primeros solo conducen partes del conjunto y se neutralizan mutuamente. El tercer grupo puede llegar a ser el mas voluminoso y realista pero recién esté en formación. Extirpar al kirchnerismo de la historia de los últimos quince años resulta imposible pero tampoco es sencillo ubicarlo  -y que acepte- un segundo o tercer plano. En eso están. Mientras tanto todo será siempre debatido y nadie podra mostrarse cómo Jefe de algún espacio mas o menos amplio y plural.

   En todos los partidos, pero particularmente en el PJ, la definición de cargos es siempre el momento mas álgido. Cuando hay conducciones claras todo resulta mas sencillo. En el PRO  define Mauricio sin dudas cómo pasó con CFK durante diez años. Ese liderazgo hoy no está y ya todos imaginan  el caótico cierre de listas del peronismo el año que viene con tanto cabildo abierto partidario. Nada indica que esta ausencia de conducción se solucione  en el corto plazo. Siempre será un tiempo de mucha transitoriedad, problemático para el peronismo que siempre exraña un Jefe-a pero el mejor dato para el oficialismo. Las malas noticias podrán venir de la economía, pero raramente de algun opositor con peso propio y consenso partidario.