lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
15/02/2016
     
Sin Proyecto

Germán Garavano dijo hoy que el Ejecutivo no prevee enviar al Congreso ninguna norma planteando la ampliación de la Corte. Sin embargo avanzan las negociaciones entre oficialismo y oposición mas allá de la toma de distancia del Ministro en el tema.

    El titular de Justicia y Derechos Humanos señaló esta mañana que "Milagro Sala no es una presa política pero que se sigue con atención todo lo referente a su situación" y dijo también que no habrá ningún  proyecto del Gobierno que apunte a llevar de cinco a siete a los miembros de la Corte Suprema. El Papa Francisco le envió este fin de semana a la jefa de la Tupac Amaru un rosario bendecido, en otro gesto del cual no puede obviarse su interpretación política.  Previamente Monseñor Lozano había indicado que percibía cierta "sutil discriminación" en el trato de los medios para con Sala y luego se encargó de gestionar un encuentro de dirigentes sociales de la organización con Marcos Peña.

    Respecto a la futura integración de la Corte las palabras del Ministro no impedirán su ampliación si se sigue avanzando con los acuerdos políticos. Garavano expresó que "no habrá ningún envío de proyecto por parte del Ejecutivo" Es cierto, pero nada impedirá que dicha presentación corra por cuenta de algún legislador propio o del peronismo. De hecho ya hay uno que en su momento elaboró el salteño Juan Carlos Romero.

   La posición de Garavano  es comprensible en otro sentido. Está claro que el actual presidente del máximo tribunal prefiere seguir funcionando con un número de cinco y no tiene mucho sentido confrontar públicamente desde el Ejecutivo cuando la ampliacion puede ser pedida por cualquier miembro del Legislativo.                                                                                                                                                                                                                                                      
     Si finalmente son aprobados los pliegos de Rosatti y Rosenkranz, hecho hoy absolutamente previsible,  la Corte quedaría conformada cómo nunca por un cuerpo con mas antecedentes académicos que políticos. Es el caso del propio Lorenzetti, Highton de Nolasco y los dos nuevos aspirantes. Es cierto que Rosatti fue intendente por el peronismo en los 90 y Ministro de Justicia en el 2003, pero luego desapareció de la actividad partidaria. Rosenkranz estuvo muy cerca de la UCR pero en 1983 y tampoco ha tenido en estos años algún tipo de cercanía al partido. Hasta el pasado peronista de Maqueda se ha diluído.  Diputado delasotista y Ministro de Duhalde es casi el único que llegó por pergaminos mas políticos que jurídicos. 

     En la mirada de radicales y peronistas la ampliación de miembros de la Corte representaría tres cuestiones básicas:


                                                                                                       a) Gesto político del Gobierno a la UCR, que razonablemente reclama por mayores espacios de poder.

                                                                                                        b) Elemento de negociación clave con el peronismo en el Senado. El oficialismo necesitará acordar permanentemente con el PJ y una banca en la Corte es siempre un preciado objeto de deseo

                                                                                                         c) Ante una mayoría de integrantes con mucho perfil jurídico, en los nuevos elegidos se podria apuntar a características mas  mas politicas que técnicas.

      Habrá que ver que dice el Ejecutivo a esta estrategia. Si la Corte es de Siete no pretenderán impulsar otro nombre propio para esas vacantes? 

   Los mayores impulsores de la ampliación, a la que el Gobierno no se va a oponer, manejan incluso un par de nombres para ocupar esos eventuales cargos: Ricardo Gil Lavedra y Rodolfo Urtubey.  Ambos, a juicio de los impulsores, reunen características similares: solidez académica  y experiencia política.  De todos modos falta bastante. Primero vendrá el tratamiento en Comisión de los pliegos de Rosatti y Rosenkranz y luego su votación en el Senado.  Recién después podrá pensarse en una ley que lleve de cinco a siete a  los Supremos.