lunes, 18 de noviembre de 2019
   
 
10/01/2016
     
Término medio

Negar el enorme negocio del narcotráfico en el país es imposible, pero asociar livianamente la figura del "Chapo" Guzmán con los fugitivos argentinos parece un atrevimiento. Los recursos del mejicano son incomparables ante un Lanatta que termina herido, mordido por los perros y escapando a pie.

 
    Establecer comparaciones siempre es atractivo desde lo periodístico, pero tambien corresponde señalar rápido algunas diferencias inevitables. Es cierto que Guzman y los Lanatta son narcos, pero pocos otras coincidencias se pueden demarcar a partir de allí.

   El mejicano, cómo él mismo reconoce, es dueño de una fortuna medida en miles de millones de dólares y con un poder político equiparable al del propio presidente de la Nación.  Lo mostró claramente en su enorme capacidad para permanecer prófugo. No la última vez, cuando resistió seis meses, sino la anterior. Años buscado por la policía mejicana y él manejando el millonario negocio del narcotráfico desde lugares inubicables de la selva de Sinaloa. Los Lanatta jamás llegaron ni siquiera al primer escalón de esa escalera a la fama de la delincuencia. Hasta aqui  han fungido cómo matones -asesinos- a sueldo de los dueños del negocio de la efedrina. Solo eso.

  El Chapo hasta  pudo convocar  a Sean Penn en sus recientes tiempos de fugitivo para un reportaje pedido por el actor y por la revista Rolling Stone. Es cierto que tamaña vanidad, se indica, le terminó costando su libertad. Pero vivió  de espaldas a la justicia y rodeado de los millones de siempre, con sus propios hijos controlando el acceso a su lugar de escondite. Los Lanatta seguramente tuvieron algun sponsor económico que transformó en papel las puertas de la cárcel de extrema seguridad de Alvear, pero a partir el derrotero seguido siempre fue el de un grupo de principiantes y no el correspondiente a un peligroso cartel narco.

  La inoperancia de las fuerzas de seguridad federales y de la Bonaerense han insistido en estas dos semanas en torno al supuesto apoyo recibido por los Lanatta y Schillaci  pero eso parece responder mas a justificar a su propia incompetencia  que a algún dato fidedigno. Se llevaron la camioneta de la suegra de uno, durmieron en colchones  malolientes en San Carlos, robaron por agua y comida en Helvecia. Tamañas necesidaes contradicen rápido cualquier financiación narco. Si hubiese existido ese apoyo, no era mas sencillo para los fugitivos eternos cruzar a Paraguay o Bolivia en los primeros dias?

   El narco es el común denominador y dentro de este negocio criminal hasta tal vez haya algún vínculo mas específico en el negocio de la efedrina.  Mas allá de esto, el Chapo y los Lanatta no tienen nada que ver.  Incomparables en materia de recursos y sobre el rol de cada uno en el delito de la Argentina y Méjico.