martes, 12 de diciembre de 2017
   
 
28/09/2015
     
Falsos pronósticos

Carlotto y la transición de Scioli. Samid y los tres dias de Macri. Tres meses no alcanzan. El futuro de los dos presidenciables, mas en manos propias que en vaticinios ajenos. Apuestas para consolidar poder.

   


    En campaña, lo estamos viendo, todo se exagera demasiado y cualquier estadística se estruja y acomoda hasta que pueda acoplarse al discurso del momento. También los pronósticos. En los últimos dias Estela de Carlotto dijo que Daniel Scioli podria ser un presidente "en transición, esperando el regreso de Cristina en el 2019". Alberto Samid, por su parte,  señalo que "Un Gobierno de Mauricio Macri dura tres minutos".

   Ambas declaraciones pueden ser apenas una  expresión de deseo, pero sirven también para ubicar en su verdadero marco el rol del próximo Presidente. El mandatario que viene, cómo sus anteceseores, tiene gran parte de su destino en sus manos. Por su puesto que influyen cuestiones externas -tasas en EEUU, precio de la soja, China- pero es  el máximo responsable de su futuro, ninguna frase de nadie es decisiva. Tampoco le alcanzan 100 dias para lograrlo. La historia reciente marca que nadie logro en ese tiempo un sello propio para su gestión.


   Scioli y Macri pueden estar molestos o enojados con lo dicho sobre ellos esta semana pero no preocupados.

    Si al que le toca llegar es al Gobernador de Buenos Aires, por supuesto que deberá convivir con la sombra permanente de Cristina Fernández, que se retira del poder con una imagen positiva cercana al 50 % y  muchísima tropa propia perpetuada en el Estado.   Néstor Kirchner estaba peor. Apenas un 21 % de los votos, llegado de Santa Cruz -mínima en materia electoral- y con el padrinazago de Duhalde y la todopoderosa Buenos Aires. Demostrar independencia, perfil propio y empezar a despuntar el kirchnerismo no fue cuestión de una semana ni cien dias. Recién en el 2005, cuando derrotó a Chiche Duhalde en su territorio, conquistó su independencia. En el medio dijeron que era el "Chirolita" de Duhalde y convivió con mas de medio gabinete heredado: Roberto Lavagna,  Aníbal Fernández, José Pampuro, Ginés González García etc. Alguien recordó hace poco que nunca las experiencias en la Argentina fueron buenas cuando la jefatura partidaria estaba en un lado y el presidente era otro. Puede ser cierto si se toman los ejemplos de Perón - Cámpora y Alfonsín - De la Rúa, mas allá de las diferencias de fondo y forma entre los 70 y fines de los 90. Kirchner sin embargo transitó otro camino. Cuando le tocó asumir, claramente, no era el jefe partidario.

   Puede suceder lo mismo con Scioli? Es una posibilidad. Solo de él dependerá después de cierto tiempo cuan "transicional" sigue siendo. Los procesos no son lineales. Generalmente  alternan buenos tiempos convivenciales con  enfrentamientos internos y eventuales divorcios ruidosos. Nunca ningún retirado acepta mansamente convertirse en un jarrón chino. Hoy el candidato sabe y conoce de todos sus condicionamientos. También de sus posibilidades: si acierta con algunas soluciones que le reclaman, en dos años podría empezar a sciolizar un Congreso Nacional y legislaturas provinciales donde la presencia naranja es casi inexistente.


   Mauricio Macri no tiene la manzana rodedada por los propios, pero si le toca llegar  deberá demostrar muchísima capacidad para el  complejo equilibrio entre saber negociar y demostrar autoridad. La interpretacion de lo que Samid dijo de manera brutal es la siguiente: Ningún Gobierno desde el 83 a esta parte llegó al poder con una representación parlamentaria  y federal tan menguado cómo la  que eventualmente afrontaría el candidato de Cambiemos.  Alfonsín no tuvo mayoría en el Senado pero sí en Diputados y la UCR era Gobierno en el 83 en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Río Negro y Chubut entre otras.  De la Rúa tampoco tuvo un Senado propio, pero era primera minoría en Diputados y llegó con un peronismo en crisis y dividido tras diez años de menemismo. 

   El capital propio  hoy de Macri es escaso. Nada modificará la continuidad de una cómoda mayoría del PJ en el Senado y eventual quorum por si mismo. En Diputados  seguirá siendo primera minoría por una diferencia amplia pero sin poder convocar a sesiones por la suya y eso significa una relativa tranquilidad. El panorama provincial  no es mejor. En las PASO solo ganó en Capital y Mendoza y para el 25 de octubre apuesta en grande a algunos sueños cómo son Jujuy y Buenos Aires. Una victoria de Vidal representaría una absoluta vuelta de campana en todo sentido pero es inimaginable en ese punto empezar a gastar a cuenta. 

   Esta situación de adversidad tiene una ventaja comparativa en caso de acertar algunas medidas claves, por ejemplo en materia económica: Si hay herramientas, recursos y capacidad política  se  establece otro tipo de relación con Gobernadores, diputados y senadores. Se puede estar complicado en el comienzo, pero saber ejercer el poder siempre tiene mas peso que cualquier vaticinio derrotista. De él depende