lunes, 21 de agosto de 2017
   
 
31/08/2015
     
Riesgos mayores

Cuestionar el sistema electoral en conjunto tiene costos altos y puede haber consecuencias complicadas.

 "Ni poco ni demasiado" decía hace mucho el catalán Joan Manuel Serrat. Se puede encontrar ese punto de equilibrio? Existe?  No es demasiado riesgoso afirmar ya que el gobierno que viene podrá tener legalidad pero deberá ganarse su eventual legitimidad?

 La discusión por un nuevo sistema electoral parece un tema  perimido. Nadie discute la razonabilidad de la boleta única ni el probado funcionamiento en dos ámbitos tan diferentes cómo la Capital Federal y Salta. Las cuestiones son otras dos:


                                                                                                                                                                                                        a) Cuan seriamente se puede pedir un cambio ya, en menos de dos meses, cuando en los dos ejemplos anteriores su implementación demoró un año o mas?

                                                                                                                                                                                                          b) Porqué la persistente insistencia en considerar al actual sistema cómo sinónimo de fraude cuando la historia - por lo menos de los últimos 30 años - demuestra lo contrario?


     Sobre el primer punto hay planteos razonables y también de los otros, imprudentes y oportunistas. Mauricio Macri, con prudencia, dijo que cualquier cambio en el sistema electoral debe pensarse para el 2017. Y en el punto debe haber pleno consenso, salvo en algún Gobernador peronista del norte que ni siquiera se anima a esbozarlo públicamente.  Pedir lo otro, un cambio ya, solo garantiza mucha confusión. No hay tiempo para  cambiar de sistema a mitad de camino, entre las PASO y las generales de Octubre.

      En torno al modo de votar,  una consideracióna  a dos puntas sobre oficialismo y oposición . Es cierto que el FPV no se esmeró nunca por introducir cambios electorales. Radicales, macristas y renovadores impulsaron en algún momento determinadas modificaciones pero no  fue la prenda de unidad de estos dias y tampoco sostenido cómo tema principal de ninguna agenda.

    El segundo punto es el mas interesante en términos políticos. Y el mas riesgoso.  Cómo marco histórico conviene recordar que con este sistema ganaron Alfonsín y De la Rúa  a nivel país y Armendáriz  y Graciela Fernández Meijide en la Provincia de Buenos Aires.  La ex ministra delarruista no fue Gobernadora porque Ruckauf iba en alianza con el cavallismo y sumó sus votos, pero en la disputa entre los dos triunfó  Fernández Meijide. Con este sistema ganaron De Narváez y Sergio Massa. Y Angel Rozas en el Chaco durante años. El peronismo siempre perdía  en Río Negro hasta hace cuatro años y Rovira no pudo en Misiones con  su intento por perpetuarse en la provincia.

      Este es el punto de equilibrio difícil de alcanzar.. Frente a Alperovich , Insfran y otros la inocencia es un pecado, pero  tampoco es sostenible sostener el fraude como sistémico en la Argentina. Varios lo están haciendo. Y los costos pueden ser muy altos.

     Fernando Niembro denunció muy temprano irregularidades el 9 de agosto pasado en Merlo, provincia de Buenos Aires, y nunca jamás volvió a hablar del tema. Menos presentar algún elemento de prueba ante la justicia.  Maria Eugenia Vidal, entre tanto, hizo una elección histórica. Felipe Solá dijo que le habían robado 190.000 votos y tampoco acercó la mínima documentación. No tuvo siquiera el respaldo de su propio partido. Estas son las cuestiones complejas.

     En Tucumán sigue siendo muy singular una situación. Cano y Amaya, que en el escrutinio provisorio perdieron por catorce puntos,  continúan sin explicar porque en la Capital ganaron ellos  (Acuerdo del Bicentenario) por 20 puntos y perdieron la elección a la Gobernación. Puede ser licita una elección y fraguada la otra? Cortaba boleta el responsable del delito?  

    El sistema electoral vigente lo conocemos todos. Por supuesto que puede ser falible - no hay ninguno perfecto o inviolable-  si hay intencionalidad política y no vivimos en un mundo de ángeles. Pero también es cierto lo otro. Tenemos presidentes de mesa, fiscales varios, escrutinios provisorios y definitivo. Y centenares de elecciones incuestionables en treinta años en todo el país.

   Estar atento a  lo que pasa es lo que corresponde. Imaginar cuando el resultado no me acompaña que todo es fraude es lo peligroso. Cano dice hoy que no aceptará ningún resultado y pide elecciones. La Justicia lo resolverá  y si dice que no, todos tendremos por siempre dudas razonables. Pero también hay otras consideraciones políticas  en el medio:  15 dias antes los tucumanos eligieron en las PASO candidatos a Presidente y vice, senadores nacionales y diputados. Allí Scioli y Alperovich sacaron 57 y 58 puntos respectivamente, casi 20 de ventaja y no hubo el mas mínimo reclamo. Tan irrazonable era que Manzur, el candidato del FPV ganara las elecciones por la Gobernación?  De la licitud al fraude absoluto en apenas dos semanas?