lunes, 21 de agosto de 2017
   
 
04/02/2015
     
La crisis

En un oficialismo siempre muy verticalizado aparecen hoy tres cuestionamientos centrales para CFK en el manejo de la crisis tras la muerte de Nisman.

 
    La conmoción en el Gobierno no es la misma que hace quince dias, pero los intentos por encontrar una salida al laberinto siguen tan confusos como siempre. El dato singular son las críticas a la propia CFK. El dato es llamativo. En años, por ejemplo, jamás se escucharon reparos por la elección de Boudou cómo vice, por el cepo, la inflación o la derrota frente a Massa del 2013. Ahora es distinto. Hay críticas en sectores de mucha cercanía con Gobierno y Olivos

    Herramientas políticas para superar la crisis nadie tiene a mano, pero  se apuntan por lo menos tres errores estratégicos  en las últimas dos semanas:


                        a) Ausencia de condolencias y acompañamiento en el dolor a las hijas adolescentes y a la madre anciana de Nisman. Era un gesto escencial. No se hizo.

                         b) Confrontación con Clarín por la existencia del borrador sin el mínimo chequeo sobre la veracidad del dato  y repetición de un camino equivocado: "Es cierto que de diez noticias en los diarios tres son operaciones, pero nosotros  nos peleamos con todas y así nos va."

                          c) El rol de Capitanich. Difícil encontrar aliados del Jefe de Gabinete. Se supone que hoy es imposible que haya cambios, pero sus formas y estilos solo suman inconvenientes.

       Todo esto   en un momento clave de definciones electorales. En el kirchnerismo, además de Scioli, hay  otros seis candidatos. Todos apostaban  reservadamente a la bendición de la Presidenta. Esa estrategia, si no estalló en el aire, hoy está  congelada. Básicamente porque no está claro cuanto es el daño que la muerte de Nisman origina en la imagen y gestión de CFK y  porque la realidad  marca otras prioridadades antes que levantarle el brazo a un potencial sucesor.

     A Daniel Scioli la situación no la ha paralizado. Con juego propio intentó retomar la normalidad lo antes posible, pero está claro que resultará muy raro poder escapar indemne a tanta esquirla y revoltijo.