viernes, 16 de octubre de 2026
 
 
     
Hazaña Argentina: otra microagrupación peronista busca oxígeno

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Alejandro Kim lanza su propio sello político en Almagro, síntoma de la fragmentación que consume al peronismo bonaerense en año electoral.

El abogado Alejandro Kim, dirigente peronista con paso por el espacio de Guillermo Moreno, presenta este jueves en el barrio de Almagro una nueva agrupación denominada Hazaña Argentina. El acto, modesto en escala pero cargado de simbolismo interno, expresa con claridad un fenómeno que el peronismo arrastra hace años: la proliferación de sellos menores como estrategia de supervivencia política individual, antes que como construcción colectiva con peso real. Kim no es un nombre de primera línea en el mapa peronista metropolitano. Su trayectoria quedó asociada al universo morenista, ese sector que combina nacionalismo económico, retórica confrontativa e identidad kirchnerista ortodoxa, pero que nunca logró traducir su volumen de ruido mediático en votos consistentes. Moreno fue candidato a gobernador bonaerense e intentó varias veces posicionarse como alternativa de conducción, con resultados electorales magros. Kim operó en ese ecosistema como cuadro orgánico, no como figura autónoma. El lanzamiento de Hazaña Argentina ocurre en un momento de reconfiguración intensa del peronismo. La derrota de 2023, la ausencia de liderazgo nacional articulador e la irrupción de La Libertad Avanza como fuerza disruptiva generaron un vacío que distintos sectores intentan ocupar. En ese contexto, la creación de agrupaciones nuevas responde menos a una estrategia clara que a la necesidad de marcar territorio e identidad diferenciada dentro de un movimiento sin brújula. El nombre elegido, Hazaña Argentina, apela a una épica que el peronismo usa con frecuencia pero que hoy enfrenta un problema de credibilidad. La ciudadanía que alguna vez respondió a esa narrativa heroica está hoy fragmentada entre el voto bronca, el apoyo a Milei e la abstención. Construir identidad política sobre esa épica sin una propuesta programática concreta es un ejercicio de nostalgia más que de renovación. Desde una perspectiva territorial, Almagro como sede del acto no es un dato menor. El barrio porteño concentra militancia histórica e capas medias con tradición política activa. Sin embargo, la Ciudad de Buenos Aires es el distrito donde el peronismo más ha retrocedido en términos electorales durante la última década. Lanzar allí una agrupación nueva implica apostar en terreno hostil, lo cual puede leerse como convicción ideológica u como falta de anclaje territorial real. El fenómeno Kim-Hazaña Argentina ilustra una tensión estructural del peronismo actual: el movimiento necesita unidad para competir, pero sus mecanismos internos incentivan la fragmentación. Cada dirigente medio sin espacio garantizado en las listas tiene razones racionales para crear su propio sello, acumular membresías e negociar desde ahí su inclusión en frentes más amplios. Es una lógica de subsistencia política que debilita al conjunto. El desafío real para Hazaña Argentina no es el acto de lanzamiento sino lo que viene después: capacidad de movilización, inserción en redes territoriales e definición de un perfil que la distinga de otras decenas de agrupaciones similares. Sin esos elementos, el nuevo espacio corre el riesgo de convertirse en otra sigla más en el extenso inventario de microsellos peronistas que nacen con fanfarria e se disuelven antes del próximo ciclo electoral.