sábado, 24 de junio de 2017
   
 
14/11/2014
     
Los límites

Ideologia y estrategia electoral. La oposición en Argentina, Brasil y Uruguay repite escenarios que complejizan notoriamente su acceso al poder. La opción unidad o división siempre se resuelve en favor de la primera.



Habrá que ver que termina sucediendo en octubre del año que viene. Nunca en política hay reglas matemáticas.  Pero hasta aquí vamos en camino de una foto que se repite con diferencias mínimas en casi toda Latinoamérica: Oficialismos que ocupan  de manera exclusiva el espacio que va del centro a la izquierda y la oposición, dividida, que va del centro a la derecha. En Brasil fue Dilma Rousseff contra Aécio Neves y Marina Silva. En Uruguay Tabaré Vázquez  versus Lacalle y Bordaberry. En nuestro país es Scioli? frente a Mauricio Macri y Sergio Massa.

     En este 2013  la sucesora de Lula pudo garantizar  -ajustadamente si-  la cuarta victoria continuada del PT y Tabaré es candidato cómodo en la segunda vuelta charrúa. En nuestro país no está tan claro ni mucho menos, pero la imperiosa necesidad de algunos por sellar el matrimonio Macri - Massa habla de naturales aprensiones a que se repita el voto de Brasil y Uruguay.

     El voto de cualquier sociedad se divide casi en mitades iguales del centro a la izquierda y del centro a la derecha? Parecería que si.  Cuántos millones de votos engloba cada grupo en la Argentina?
    

    En los tres países, los  Ejecutivos a cargo del poder  se ocupan de  atender  el electorado ubicado desde el centro a la izquierda. Desde lo político es claro cómo cualquier oposición se ha mostrado carente de respuestas minimas para trabajar sobre estos sectores de la sociedad. Efectivamente partidos de izquierda en la Argentina ( el PO en Salta, Mendoza  y Buenos Aires,  por ejemplo) le disputan el voto al oficialismo en  lugares puntuales, pero también es notoria la ausencia de otros sectores opositores que pretenden construir mayorías. Sin penetración en capas populares y con la oferta dividida, siempre será  compleja cualquier pelea electoral contra los oficialismos.

    En la Argentina el núcleo duro de sus políticas en diez años  han sido la extensión de derechos humanos y sociales, una incipiente mejora en la distribución del ingreso, un importante crecimiento de las políitcas sociales y las estatizaciones y los subsidios cómo un modo de demostrar mayor control del Estado sobre la Economía.

    Por supuesto que también es central la columna del debe. La corrupción, la inseguridad y la inflación son tres temas primero negados y luego irresueltos por la gestión del matrimonio Kirchner.

   El problema a la hora de los cuestionamientos es que no hay un solo sector que los monopolice. En este caso entre Macri, Massa y lo que queda del Frente Amplio Unen, todos se ocupan mas o menos de la misma agenda. El voto no es para uno solo, se divide entre dos o tres,

    En cambio, quién reivindica temas de gestión y ratifica políticas de estado y ejes comunicacionales propios es el Gobierno en soledad.  Patria o buitres es un ejemplo de este esquema. La consigna funcionó bien en la sociedad y reposicionó la figura de CFK. A la hora de los réditos, en este caso solo capitaliza el Gobierno o su eventual candidato. Por el contrario, cuando la sociedad percibe que el Gobierno se equivoca (inseguridad, inflación) no premia automáticamente un solo opositor sino que se divide en dos. Cuando acierta en cambio,  el oficialismo se queda cómo el único beneficiado.

    Con este esquema, siempre será muy complejo  crecer  para cualquer candidato ubicado enfrente del oficialismo. Se repite en la Argentina la historia de Uruguay y Brasi?  Lacalle no contó nunca con los votos de Bordaberry para incomodar a Tabaré y sin embargo tenían un discurso muy parecido. Aécio y Marina Silva no eran tan similares pero siempre estuvo claro que el adversario real, para ambos, eran Dilma y el PT.

     En la Argentina, si Scioli termina cómo candidato oficial, habrá que mirar mas la historia del FPV, el PRO y los Renovadores que las propias personalidades de los candidatos para establecer diferencias. Es cierto que hoy estamos conociendo un DOS mas duro en los mensajes  y mas próximo a todo el folklore kirchnerista. Hasta aquí eran pocos sus distingos de discurso ante Macri y Massa. El primero mas parco y acotado, el segundo mas exhuberante y con mucha consigna.

   En materia electoral está mas o menos claro lo que viene. El oficialismo reivindicará sus aciertos y tratará de disimular los errores. Y no tiene a nadie por izquierda que le cuestione nada. Macri y Massa en cambio van por lo mismo.  Reclaman una economía mas sana, mas competitiva, combatir la inflación y mayor seguridad. Agenda inobjetable para mas del 50 % de la sociedad. La cuestión es que todo lo que suman deben dividirlo por dos. 

  Se puede construir un solo candidato opositor? Muy difícil. Y nadie garantiza que el elegido conserve los votos del otro.  Pero seguro que habrá un intento. Las cercanas experiencias de Brasil y Uruguay determinaron un resultado que  se pretende evitar.