martes, 17 de octubre de 2017
   
 
22/09/2014
     
Catástrofe no

Carlos De la Vega y su mirada sobre lo que viene: Ni promisorio ni mucho peor.

 

      El escenario planteado por el titular de la Cámara de Comercio es similar al visualizado por la casi totalidad de la dirigencia peronista que hoy mira el calendario electoral que se viene. Ninguno de todos los aspirantes públicos a cargos en Nación, Provincias o el Congreso tiene demasiado acceso a la centralizada conducción de  CFK y Kicillof  y la aspiración de máxima es que nada empeore demasiado. Saben que esta economía no los ayudará nada, reconocen que un posible empeoramiento de la situación reduciría cualquier competitividad a su míníma expresión y hasta aquí ninguno tiene demasiado claro cuál es ese final.

    De la Vega es muy crítico de la coyuntura y particularmente de la Ley de Abastecimiento. El contado con liquidación llegó hoy a 14,55 marcando una tendencia alcista que es la mas preocupante en torno a lo que se viene.

    Cuando habla, el veterano integrante del G6 (71 años) sabe acabadamente que otros colegas suyos tienen diagnósticos mas preocupantes. De la Vega imagina 18 meses con notoria escasez de dólares, reservas peleando por no caer desde este piso de los 28.000 millones de dólares, inflación entre el 35-40 % y auxilio por goteo mediante el préstamo chino.  La otra posibilidad es lla Ley de Hidrocarburos y Vaca Muerta, pero ninguna de estas inversiones son de hoy para mañana.

    La mirada del oficialismo no dista demasiado. Saben que esto es lo que hay. Dentro de un marco de malas noticias reciben desde varios sectores (bancos, empresas) un dato tranquilizante que no es menor: Nada indica la posibilidad de un desborde de variables, lo actual es incomparable con el 89 o el 2001. Si en enero hay alguna posibilidad de acuerdo, bienvenido, pero se preparan para amasar con este pan.

    Reconocen  también que ya es tarde para algunos lamentos estructurales cómo no haber comenzado cinco años antes con la eliminación de subsidios y haber engañado y autoengañado con los datos del Indec. Pero tampoco terminan de entender - por lo menos algunos-  decisiones de último momento como la Ley de Abastecimiento: En una economía sin inflación y en el inicio de una gestión de Gobierno hubiese sido mucho mas entendible. Ahora, a 11 años de administración propia y con este presente no suma nada. Se debe afrontar el final de mandato y las elecciones que vienen con la mitad de la dirigencia gremial en contra y los empresarios mas en la vereda de enfrente que nunca. Todo esto con caída de la actividad económica, default  y escasez de reservas. No era posible desactivar  antes alguna trinchera?