lunes, 14 de septiembre de 2026
 
 
     
El pragmatismo empresario que desmonta el relato libertario

La relación entre el Gobierno de Milei y los grandes grupos económicos revela una continuidad histórica que contradice la retórica rupturista de La Libertad

La narrativa de la revolución cultural que impulsa Javier Milei choca contra una realidad persistente: el Estado sigue siendo el gran distribuidor de oportunidades para el empresariado concentrado. Lejos de la épica del mercado libre y la destrucción del privilegio, el Gobierno teje acuerdos sectoriales con los mismos actores que históricamente capturaron rentas estatales bajo administraciones de distinto signo. El patrón no es nuevo, pero adquiere otra dimensión cuando proviene de una fuerza política que hizo del anticorporativismo su bandera fundacional. La selectividad en los vínculos —quiénes quedan dentro del círculo de negociación y quiénes afuera— define una arquitectura de poder que poco tiene de libertad de mercado y mucho de capitalismo de lazos. Lo que emerge es un esquema donde la grieta ideológica se disuelve en cuanto aparece un contrato, una concesión o una