lunes, 14 de septiembre de 2026
 
 
     
La brecha entre macro y bolsillo golpea al consumidor

Seis de cada diez argentinos perciben deterioro económico personal, una señal de alerta política que el gobierno no puede ignorar.

La percepción económica negativa no es un dato menor en la Argentina de 2025: es termómetro político. Cuando el 60% de la población declara que su situación económica empeora, y casi la mitad —el 48,9%— lo experimenta en carne propia, el relato oficial de estabilización macroeconómica choca contra una realidad cotidiana que los números agregados no alcanzan a capturar. El gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su capital político sobre la promesa de revertir el deterioro del poder adquisitivo. Sin embargo, la brecha entre los indicadores que celebra la Casa Rosada —inflación a la baja, superávit fiscal— y la experiencia concreta de los hogares sigue siendo el flanco más vulnerable de la administración libertaria, especialmente de cara al ciclo electoral de octubre. Esta disonancia entre macro y micro no es nueva en Argentina, pero adquiere una dimensión política particular