lunes, 14 de septiembre de 2026
 
 
     
Marcos Juárez: la derrota que Milei no esperaba en territorio

El triunfo del llaryorismo en un bastión histórico expone las grietas de la estrategia electoral libertaria y reposiciona al peronismo cordobés como factor de

El resultado en Marcos Juárez no fue un accidente electoral: fue una señal política de primer orden que el oficialismo nacional preferiría ignorar pero no puede. El peronismo cordobés, conducido por Martín Llaryora, ganó en un distrito donde la lógica indicaba que La Libertad Avanza tenía terreno fértil. No ocurrió. Lo que el triunfo expone es una tensión estructural dentro del mapa de alianzas que necesita Milei para sostener su proyecto político más allá de 2025. Hay un segmento del peronismo no kirchnerista —el llamado peronismo 'no kuka'— que opera con autonomía, tiene estructura territorial y no está dispuesto a ser absorbido ni marginado. Ignorarlo tiene costos electorales concretos. Llaryora construyó en Córdoba un poder propio que no depende del humor nacional ni de la polarización Milei-Kirchner. Esa autonomía es precisamente su fortaleza: juega en una cancha donde las reglas